"Creí que era chico, pero la ansiedad seguía": familias asturianas piden más apoyo psicológico antes de permitir a menores acceder a tratamientos trans
"Creí que era chico, pero la ansiedad seguía": familias asturianas piden más apoyo psicológico antes de permitir a menores acceder a tratamientos trans
La ley LGTBI de Asturias encara su aprobación en la Junta General mientras las familias reclaman evaluación psicológica, acompañamiento familiar y prudencia antes de adoptar decisiones médicas
La ley LGTBI de Asturias encara su aprobación en la Junta General mientras las familias reclaman evaluación psicológica / LNE
Marta tenía unos trece años cuando vio un vídeo de Instagram que parecía explicar lo que llevaba tiempo sin comprender. Diagnosticada de altas capacidades desde pequeña, sufría descontento consigo misma, ansiedad y malestar. Más adelante recibió diagnósticos de trastorno del espectro autista y de un cuadro ansioso-depresivo. En aquel vídeo, un chico trans contaba cómo se había sentido antes de reconocer su identidad y ella se vio reflejada. "Encontré la respuesta a por qué yo no encajaba", recuerda en una conversación con LA NUEVA ESPAÑA.
Durante los años siguientes se identificó como chico, eligió un nombre masculino y encontró amigos que la aceptaron. Pero la ansiedad seguía ahí. Hoy, a los 21, cuenta cómo la ayuda psicológica le permitió revisar aquella explicación. Concluyó que era una chica, aunque su manera de ser no encajara en lo que otros esperaban. No recibió hormonas ni se sometió a operaciones. Un "binder" (prenda que comprime el pecho) hallado casualmente hizo que sus padres descubrieran todo lo que Marta escondía. Comenzaron las conversaciones difíciles.
Marta habla con LA NUEVA ESPAÑA junto a Diego, su padre. Carmen, otra madre asturiana, se incorpora por teléfono. Julia aporta mensajes de WhatsApp que Diego lee durante el encuentro. Los nombres son ficticios. Quieren preservar su intimidad y la de sus hijos, evitar conflictos familiares y expresar preocupaciones que no siempre encuentran espacio en el debate público.
Carmen lamenta que pedir prudencia se interprete como rechazo: "Si yo a mi hija le digo: ‘Espera un poquito, vamos a ver de dónde viene este malestar, vamos a ser prudentes’, pues soy una tránsfoba o soy una fascista". "Sentimos que somos nosotros quienes estamos en el armario, porque no podemos exponer nuestra experiencia sin recibir críticas o que se nos descalifique", señala Diego.
Ante la inminente aprobación de la ley asturiana de derechos LGTBI, han intentado que sus experiencias sean tenidas en cuenta, pero creen que no han encontrado respuesta suficiente. Reclaman evaluación psicológica, acompañamiento familiar, prudencia en las decisiones médicas y atención para........
