El derbi de ellas: sportinguistas y oviedistas que van al campo aún estando embarazadas de nueve meses y que cambian cualquier plan familiar para ir al fútbol
El derbi de ellas: sportinguistas y oviedistas que van al campo aún estando embarazadas de nueve meses y que cambian cualquier plan familiar para ir al fútbol
Aficionadas de ambos equipos recuerdan para LA NUEVA ESPAÑA los grandes partidos que marcaron sus vidas
Aficionadas del Oviedo y del Sporting. / Luisma Murias/ Marcos León
Hay historias de fútbol que empiezan mucho antes del pitido inicial. Algunas nacen en casa, al lado de un padre que pone la radio en cada habitación; otras aparecen casi por casualidad, con una amiga que consigue dos entradas baratas y convence a alguien que hasta entonces aseguraba que el fútbol no le interesaba.
Las hay que pasan de madres a hijas y también las que se construyen en una peña, entre viajes, comidas, autobuses y miles de kilómetros. Y luego están los derbis, esos partidos que no se parecen a ningún otro y que, para muchas de estas mujeres, forman parte de sus recuerdos más personales. Son sportinguistas y oviedistas, están en lados distintos de una rivalidad que lleva décadas alimentándose de historias, pero todas comparten una misma certeza: han hecho del fútbol una parte de su vida.
La historia de Nati y su padre Óscar empieza incluso antes de que ella pudiera decidir qué significaba ser del Oviedo. En su familia, el fútbol estaba por todas partes. Su padre era un apasionado. Cuando nació, en una familia con ocho hermanos, todavía no habían decidido cómo llamarlo. "Para entrar al Tartiere lo hacían por la puerta de Óscar, el portero. Decidieron ponerle su nombre". Décadas después, Nati sigue entrando al Carlos Tartiere por la misma puerta que entraban sus abuelos y por la que su padre se llama Óscar.
Algo parecido sucede con Eva Carvajal, aunque en su caso el recuerdo de su padre tiene forma de camiseta. Quintín Carvajal fue socio del Oviedo hasta el final y durante la etapa del club en Tercera División todos los abonados quedaron representados en una camiseta. Allí estaba también Quintín. Eva la conserva como una pieza familiar de enorme valor: "Tengo la camiseta guardada como oro paño".
para primera. Quedamos con aficionadas "senior" del........
