Del viejo HUCA a la Zalia, de La Pereda al plan de Baterías: todos los proyectos estratégicos pendientes en Asturias y que encadenan retrasos alarmantes
Del viejo HUCA a la Zalia, de La Pereda al plan de Baterías: todos los proyectos estratégicos pendientes en Asturias y que encadenan retrasos alarmantes
Encima de las mesa de las administraciones hay un gran número de proyectos llamados a transformar las ciudades, pero pocos están plenamente materializados
Un reloj de arena con la imagen de fondo del viejo HUCA / LNE
Asturias acumula desde hace años -en algunos casos décadas- una larga lista de grandes proyectos llamados a transformar sus principales ciudades. Sin embargo, muchos de ellos avanzan con extrema lentitud, encallan en trámites administrativos o encadenan retrasos que alimentan una sensación compartida de frustración. A comienzos de 2026, incluso tras la entrada en servicio de la Variante de Pajares, el balance es agridulce: hay planes estratégicos sobre la mesa de las distintas administraciones, pero pocos plenamente materializados.
En Oviedo, el símbolo más evidente de esa transición inacabada es el viejo HUCA. El derribo del antiguo complejo hospitalario, prometido como el paso previo a una gran operación urbanística y de regeneración del este de la ciudad, se ha dilatado mucho más de lo previsto. Los anuncios se han ido sucediendo mientras el recinto, en un lamentable estado de abandono, se ha convertido en una dolorosa cicatriz urbana. Algo similar ocurre con la fábrica del Gas, otro enclave estratégico de la capital asturiana cuyo futuro —entre la rehabilitación patrimonial y el desarrollo inmobiliario— continúa sin concretarse del todo, atrapado entre estudios, planes especiales e improductivas discusiones políticas.
Gijón concentra algunos de los proyectos más ambiciosos y, a la vez, más polémicos. La Zalia (Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias) fue concebida como un gran nodo logístico del norte de España, pero su evolución errática, marcada por la falta de empresas tractoras, problemas financieros y revisiones constantes del modelo, no augura soluciones factibles a corto plazo. El plan de vías y la estación intermodal se añaden en la villa de Jovellanos a este lacerante cuento de nunca acabar, con sucesivos retrasos que aplazan cualquier horizonte despejado. El Metrotrén, por su parte, sigue siendo más una promesa que una realidad, con asistencias técnicas adjudicadas a largo plazo pero sin fechas concretas de puesta en servicio.
En Avilés, el foco está puesto en la reindustrialización y en la transición energética de una ciudad que echa de menos su floreciente pasado siderúrgico. El plan de Baterías, presentado como una oportunidad histórica para el área avilesina y para Asturias en su conjunto, es otro proyecto, estratégico sobre el papel, que avanza a ritmo de tortuga entre anuncios, estudios de viabilidad y negociaciones a varias bandas, mientras crece la preocupación por no perder el tren frente a otros territorios más ágiles. A ello se suman las incertidumbres en torno a las inversiones industriales vinculadas a ArcelorMittal, lo que refuerza la sensación de fragilidad del nuevo modelo productivo.
Las cuencas mineras conforman el territorio donde el contraste entre expectativas y realidad resulta más doloroso. En Mieres, la transformación de la térmica de La Pereda se ha presentado como un emblema de la transición justa, pero su reconversión efectiva avanza con cuentagotas. Si se añaden los retrasos en el soterramiento de Langreo, cuyas obras de urbanización marchan muy por detrás del calendario previsto, y del estancamiento de proyectos llamados a diversificar la economía local, el dibujo se antoja aterrador.
Instalaciones de la Fábrica de Gas, en Oviedo.
El viejo HUCA y la Fábrica de Gas, o el trabajo que cuesta hacer ciudad
Oviedo acarrea su propia historia en la lista de proyectos que se alargan en el tiempo por culpa de los ritmos de la administración. Uno de ellos, es la reconversión de la parcela del viejo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA); otro, la Fábrica de Gas. Corría el 13 de diciembre de 1989 cuando el Insalud plantea la necesidad de construir más pronto que tarde un nuevo complejo. Quería sustituir un conjunto regado de edificios entre los barrios de El Cristo y Buenavista por un único centro sanitario. Pasaron casi dos décadas hasta la colocación de la primera piedra del nuevo complejo de La Cadellada. En la fotografía posaron sonrientes el entonces presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, y el alcalde, Gabino de Lorenzo. Miraban al futuro sanitario de la capital asturiana, pero pocas palabras se pronunciaron sobre qué pasaría con la parcela de 230.000 metros cuadrados que iban a dejar atrás. Ambos líderes políticos quedaron en hablar sobre la situación. El tiempo pasó y hubo que esperar hasta 2015, con el nuevo complejo sanitario ya inaugurado desde 2014, para el lanzamiento del concurso de ideas en el que resultó como ganador un proyecto cuyo protagonista era un campus universitario rodeado de un jardín botánico. Entonces ya era presidente regional Javier Fernández.
Los vecinos de la zona dicen que darle un futuro al viejo HUCA es como jugar a la oca. Cuando parece que acaba la partida, se cae en la casilla mala y se vuelve a la salida. Ocurrió en 2022. En esta ocasión, la responsabilidad fue del Estado. Los ministerios del Interior –propietario del cuartel de Buenavista– y la Tesorería General de la Seguridad Social –titular de la Residencia, Maternidad, Silicosis y Consultas Externas– se apearon de la operación. No estaban de acuerdo con las compensaciones que figuraban en el acuerdo y la Policía Nacional tenía otros planes: descartó la opción de........
