menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La investigación sobre el origen del "Asturias patria querida": la fusión de una letra que llegó de Cuba y una música que vino de Silesia

11 0
01.02.2026

A.D.

Eduardo Lagar

Se puede contemplar el «Asturias, patria querida» como un gran río musical por el que fluye la identidad regional, el cauce principal de la emoción de ser asturiano y pertenecer a estos arrugados 10.604 kilómetros cuadrados verdeazules entre la Cordillera y Cantábrico. Pero ese río que hoy está perfectamente encauzado en el Boletín Oficial del Principado (se declaró como himno oficial el 27 de abril de 1984 con una música y una letra definidas) brotó y se conformó en el seno de la sabiduría popular, sin saber qué lejos iba a llegar, alimentándose de dos afluentes que afloraron en Cuba y Polonia. Tan lejos. De allí llegaron sus principales aguas, que también pasaron por épocas de sequía y descrédito reputacional durante el franquismo hasta aflorar, con dignidad de himno, en la fiesta de «Les Piragües». Fernando M. de la Puente Hevia, profesor de la Escuela de Música Tradicional de Oviedo, ha remontado todo ese río identitario para contar la historia del himno de Asturias y ahora publica esa investigación, editada por la Fundación Archivo de Indianos, en el libro “Del ‘Asturias, patria querida’ y otras historias”.

Fernando de la Puente, con su libro sobre el "Asturias, patria querida" / Luisma Murias

De la Puente presentará su estudio el próximo día 2 de marzo a las 19,30 horas en el Club LA NUEVA ESPAÑA, en Oviedo. Será un acto de palabra y de música donde se interpretarán distintos antecedentes y versiones del «Asturias, patria querida». Perfilarán la anatomía de un himno que comenzó a nacer en la segunda década del siglo XX y que es fruto de una hibridación de varias décadas en el laboratorio del folklore popular pero gracias, en buena medida, a las aportaciones de emigrantes que entraron y salieron de Asturias. El libro del avilesino Fernando de la Puente se lee casi como una novela de intriga detectivesca, como el intento de resolución del misterio del maridaje de una letra y una música que pone en pie, emociona y cohesiona a todos los asturianos.

Todo comenzó en una cena en la Navidad de 2005, en La Habana. Allí fue donde De la Puente escuchó por vez primera el nombre de Ignacio Piñeiro, un mulato nacido el 21 de mayo de 1888 en el barrio Jesús María de La Habana, templo de la música cubana. Con el andar del tiempo, Piñeiro sería uno de los padres del son cubano. Y activaría también algo así como el «big bang» de lo que luego sería el himno regional «Asturias, patria querida».

En aquella cena navideña se celebraba el final del curso de la Escuela de Asturianía, en la que De la Puente era profesor. En la mesa estaban, entre otros, un pintor, artista y bohemio asturcubano. La conversación acabó recalando en el himno de Asturias y entonces aquel personaje, Roberto Artemio Iglesias González, dijo: «Eso que ustedes llaman himno, ya lo bailaba mi padre allá por los años 20 en La Tropical con Piñeiro; eso es de Piñeiro y eso se bailaba, lo tocaba el Sexteto Nacional». El comentario despertó inmediatamente la curiosidad de Fernando De la Puente. Fue el punto de partida de una investigación que se prolongó durante quince años.

¿Quién había sido el tal Piñeiro y cómo era aquel «hit» que ya se bailaba en los años veinte en La Tropical, en los jardines de aquella emblemática cervecería habanera donde la nutrida........

© La Nueva España