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Juan Alberto González, un enólogo al frente de los asturianos en Sevilla: "La sidra vasca me parece bastante peor que la asturiana, pero tiene más reconocimiento nacional e internacional"

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19.08.2026

Juan Alberto González, un enólogo al frente de los asturianos en Sevilla: "La sidra vasca me parece bastante peor que la asturiana, pero tiene más reconocimiento nacional e internacional"

Nacido en Corvera, de 65 años, Juan Alberto González dirige una bodega que produce vino con denominación de origen Condado de Huelva y, desde 2007, preside el Centro Asturiano de la capital andaluza: "Sevillanos y asturianos tenemos un carácter muy similar. Los asturianos somos los sevillanos del norte y viceversa"

Juan Alberto González, presidente del Centro Asturiano de Sevilla.

Juan Alberto González García, de 65 años, nacido en la “Casas del Patronato” de Corvera de Asturias, es el presidente del Centro Asturiano de Sevilla. Es enólogo, dirige la producción en una bodega de Huelva y es también presidente de la Asociación Andaluza de Enólogos

-¿Qué trayectoria vital y laboral lo llevó a Sevilla?

-Acabé viviendo en Sevilla motivos afectivos; aquí conocí a mi mujer, Isabel. Como no existían los estudios de enología en España, hice ingeniería técnica agrícola en la rama de industrias, donde se estudiaba algo de enología. Luego hice un curso de especialización y luego estuve haciendo la ingeniería agrícola superior. Hubo un tiempo en que ser enólogo no era una profesión muy bien pagada y, entonces, España requería muchos técnicos para trabajar en la construcción, en los años previos a 1992, entre la Olimpiada y la EXPO de Sevilla. En esa época estuve trabajando en Ferrovial. Como ingeniero, era una de las profesiones que podría trabajar como topógrafo. Así que empecé como topógrafo, de ahí pasé a jefe de producción y durante un breve tiempo como jefe de obra. Luego me cansé un poco de ese mundo y volví otra vez a lo que me gustaba. Hice un master de cervecería y me surgió una oportunidad de venir a Sevilla, a la fábrica la Cruzcampo. A partir de ahí ya conocí a la que es actualmente mi esposa,

-¿Su familia tiene alguna relación con el vino?

-Mi padre era de Cantabria, de la zona de Liébana. Allí se hace vino y se elaboraba el orujo. Con un tío de mi padre, me quedaba muchas noches haciendo orujo. Me gustaba mucho. En Corvera se hacía sidra en casa. Ir la hierba nunca me gustó, las vacas nunca me gustaron. Lo que me gustaba era hacer sidra, orujo y todas esas cosas. Y la arboricultura frutal. Siempre me llamó mucho la atención. Un tío mío que tenía melocotones, manzanos…

-¿Y ahora, en qué trabaja?

-Soy enólogo de una bodega que tiene instalaciones en Jerez la Frontera y en Bollullos Par del Condado, en Huelva. Hace vinos con denominación de origen Condado de Huelva. La bodega hace vino blanco con Denominación de Origen y también vinos de licores: olorosos, finos, manzanillas, Pedro Jiménez, mostatel y demás. También tiene una tonelería y vinagrera. En este trabajo no te aburres. Soy responsable de producción y de calidad. Tengo un equipo de seis personas que dependen directamente de mí.

-Hoy los enólogos, como los chefs, parecen casi magos. Se ha disparado su prestigio social. ¿Cómo lo ve usted?

-Sí. Pero esto va por modas. Cuando yo estudiaba, lo que estaba de moda era ser diseñador. Entonces yo decía que era diseñador de árboles. No era ingeniero agrónomo, era diseñador de árboles. De aquella el boom era el diseño, ahora ese boom son los chefs y los enólogos. También los sumilleres, los creadores de contenido sobre los tipos de vino y demás.

-¿Cuánto ha cambiado el consumo de vino desde que usted empezó en el sector? ¿La gente sabe o hay mucho postureo?

-Mire, somos un país de incultos acerca del mundo del vino. Hay mucho postureo. Hay muy pocos profesionales que sepan realmente. Le pongo un ejemplo. Sevilla es una ciudad donde es muy complicado vender una botella de vino. Los restauradores van a precio. No van al vino ni por calidad ni por tener una carta, van a precio. De hecho, aquí en Sevilla pides un tinto y la........

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