Los arroyos de Timaná
¡Quien lo creyera! La gran mayoría de los habitantes del municipio de Timaná, por años, por no decir, por décadas, esperaron la realización o construcción de la vía-variante alrededor del casco urbano para evitar el mayor flujo vehicular que causa congestión, accidentalidad y turbulencia en su paso. Más, cuando que fue realidad la de los municipios de Campoalegre, Hobo y Gigante. Pero, ahora cuando la están construyendo, no advirtieron una problemática mayúscula: Si llueve de manera torrencial, el casco urbano parece una barranquilla chiquita, con arroyos (estilos quebradas y ríos) por sus calles, que han puesto en riesgo numerosas casas, tal como ocurrió el pasado lunes en la noche. Era de no creer.
Ayer, el revuelo de todos. Que ya llamaron al gobernador. Que el director del Huila de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo-UNGR, ya estaba enterado. Que el alcalde salió a tranquilizar a los habitantes. Que los que construyen la variante, indicaron a los habitantes que colocaran tubos para canalizar las aguas (un pueblo con tubos a estas alturas), que los afectados solicitando auxilios y advirtiendo tragedias a futuro, etc. Y, eso, que la lluvia fue recia, pero no duro mucho. El gran problema de antaño fue el que se derivaba de la quebrada de la vereda de Tobo (santuario de peregrinación), que tuvo un derrumbe y canalizaron miles de millones para solucionar la dificultad (muchos de ellos se quedaron en bolsillos ajenos). Pero que ahora, estén en un pequeño pueblo lleno de arroyos cuando llueve, es otra tragedia anunciada. Al analizar la situación, definitivamente una solución, trae otros problemas.
En el ciclo de políticas públicas, esto se llaman los afectados (tenemos población beneficiaria y población afectada). Lo cierto es que este es un caso en el que se debe intervenir y actuar urgentemente, máxime cuando se está realizando la construcción de la variante para dejar minimizado todos estos riesgos. Menos mal, las cosas ocurrieron antes. No me imagino, que estuviera terminada la vía-variante y el pueblo recibiera toda la descarga de agua, sin haberse dejado el alcantarillado debidamente alineado para soportar el tratamiento de estas aguas y que no lleguen directamente a los habitantes y arrastren sus casas. Este no es el mismo caso de los otros tres municipios donde se realizaron estas obras, dado que la topografía es distinta en el municipio de Timaná. Esta vía cruza por la parte de encima del poblado.
Por lo tanto, es un reto gigante, minimizar los riesgos. Afortunadamente, se está a tiempo, para que todos, y entre todos y con los expertos se tomen las medidas que mitiguen estos impactos de los arroyos de Timaná. Es un caso interesante de estudio en políticas públicas. Pero más interesante, las decisiones que se adopten. Aquí tienen sentido los modelos de toma de decisiones en la gestión pública que estudiamos en un curso en la ESAP dentro del programa de administración pública. Adelante Timaná. Feliz semana santa.
