Aplauso sostenido, pero con una advertencia necesaria
No cabe juicio ético ni moral al presidente Abelardo De La Espriella por su quehacer abierto y frontal en la seguridad y persecución a toda laya de criminales. Quien pretenda hacerlo, más que un análisis, exhibirá la toma de partido por las inclinaciones del anterior gobierno, cuya connivencia con el universo criminal se disfrazó bajo la solapa del nefasto invento de la “paz total”, ese espejismo que tantos compraron sin leer la letra menuda. Era inevitable que surgiera una contrapartida. Y en eso anda De La Espriella, desmontando la estructura criminal que se fortaleció durante años de permisividad........
