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Del Lago de Maracaibo a la piel: la ciencia que cura quemaduras con desechos de cangrejos azules en Venezuela

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20.10.2026

Del Lago de Maracaibo a la piel: la ciencia que cura quemaduras con desechos de cangrejos azules en Venezuela

Investigadores del Instituto Zuliano de Investigaciones Tecnológicas (Inzit) transforman desechos del crustáceo en biopieles que logran la cicatrización de quemaduras de segundo grado, en un lapso de entre cinco y siete días.

Un accidente en la cocina de la Fundación Instituto Zuliano de Investigaciones Tecnológicas (Inzit) terminó convertido en una oportunidad perfecta para la ciencia local. El 5 de marzo de 2025, al chef Eduardo Urdaneta le cayó una olla de agua hirviendo y como resultado sufrió una quemadura de segundo grado en los cuatro dedos de su mano derecha.

Justo en ese momento, el Inzit desarrollaba un proyecto de biomateriales para usos sanitarios que se encontraba en plena fase de producción. Se trataba de películas de biopiel fabricadas a partir de los desechos del cangrejo azul (Callinectes sapidus). El investigador a cargo lo había aplicado en tres oportunidades, de forma experimental y sin documentar, y luego en su propia abuela con la autorización de toda su familia.

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El investigador Adrián Chávez muestra una lámina terminada de biopiel, un apósito biomédico derivado del quitosano del cangrejo azul. Foto: Juan Daniel Ferrer

Cuando Urdaneta sufrió aquel percance, la médica del instituto que lo estaba tratando le consultó la posibilidad de probar el tratamiento. Con su aceptación, el equipo le aplicó sobre la herida el biomaterial, en forma de apósitos orgánicos a base de quitosano, y luego de cambios periódicos del material, el sábado 15 de marzo la lesión ya estaba completamente seca.

Con eso, el caso del chef marcó un hito al convertirse en el primer registro formal de la efectividad del biomaterial en la cura de quemaduras.

Detrás de este desarrollo innovador se encuentra el trabajo conjunto de los doctores Adrián Chávez y Sabrina Acevedo, cuyas investigaciones demuestran cómo la ciencia local aprovecha los subproductos biológicos de la región para ofrecer soluciones de vanguardia en la recuperación de tejidos.

Lesión por quemadura con agua hirviendo en la mano derecha del chef Eduardo Urdaneta. La imagen documenta cómo las quemaduras de segundo grado en los cuatro dedos mostraron cicatrización visible en apenas 48 horas de tratamiento. Foto: cortesía de Eduardo Urdaneta

La industria del cangrejo azul y el problema de los desechos

A orillas del Lago de Maracaibo, la actividad económica que sostiene a miles de familias ha dejado un rastro difícil de ignorar. Cada día, las plantas procesadoras de cangrejo azul que funcionan en el estado del Zulia, al noroccidente de Venezuela, generan montañas de desechos: caparazones, vísceras y restos de musculatura que no tienen un destino fijo.

Según el químico Adrián Chávez, investigador del Inzit con 18 años de trayectoria, las procesadoras operan de distintas formas con los residuos: algunas llevan los restos al vertedero municipal de basura para arrojar allí toneladas de desechos, mientras que otras, ubicadas en el sector San Luis del municipio San Francisco (Zulia), los acumulan directamente en las orillas de las playas, donde los caparazones permanecen y se descomponen a la intemperie durante largos períodos.

El volumen es abrumador. "Hay unas cincuenta fábricas, deben ser más de treinta toneladas de residuos, al año”, sentencia el investigador.

Restos de un cangrejo azul en la orilla del puerto pesquero en el sector Haticos del Norte, municipio Miranda, del estado Zulia. Foto: Juan Daniel Ferrer

El problema trasciende la acumulación física. Como explica el biólogo Randi Guerrero Ríos, experto en ecología acuática, el desecho no llega limpio, ya que el exoesqueleto (la cubierta protectora y dura que recubre el exterior del animal, compuesto de quitina y reforzado con minerales como el carbonato de calcio) viene acompañado de restos de musculatura y vísceras.

El proceso de descomposición, impulsado por bacterias que consumen el oxígeno del agua, desencadena una reacción en cadena: el mal olor por productos de azufre es apenas la señal visible. "Hay una disminución del pH y una disminución del oxígeno. Esto, obviamente, en un ecosistema acuático, genera una mala calidad de agua que puede afectar toda la fauna, principalmente la bentónica [organismos que viven en lo más profundo de los ecosistemas acuáticos]", advierte Guerrero Ríos.

A esto se suma el uso de cabezas de pollo como carnada, cuyos restos también van a parar al fondo y a las orillas, agravando la ausencia de oxígeno en el agua. Aunque el carbonato de calcio del caparazón actúa temporalmente como un amortiguador o buffer para regular el pH cuando el agua comienza a acidificarse, el impacto ambiental general es innegable.

Restos y caparazones de cangrejo azul apilados en la orilla de un muelle pesquero en el sector San Luis, municipio San Francisco (estado Zulia). Foto: Juan Daniel Ferrer

De acuerdo con estudios sobre la contaminación antropogénica en el Lago de Maracaibo, estos residuos ricos en calcio, nitrógeno y fósforo favorecen la eutrofización (aumento........

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