Hacia la huelga general por la vivienda y más allá
Finalmente, el problema de la vivienda ha estallado en forma de movilizaciones masivas y acampadas por todo el Estado español. El desahucio de Maricarmen Abascal, la octogenaria madrileña que falleció este miércoles, y los suicidios de Olga Matute y Javi en L’Hospitalet de Llobregat han sido gotas que han colmado un vaso que llevaba demasiado tiempo rebosando. La negativa de Junts per Catalunya a validar en el Congreso los decretos sobre vivienda aprobados por el Consejo de Ministros ha acelerado, aún más, los acontecimientos. Pedro Sánchez ha adelantado las elecciones generales tratando de sacar provecho de un clima político de movilización donde la izquierda lleva la batuta del debate.
La presión del Sindicato de Inquilinas, y de otros colectivos presentes en la organización de las manifestaciones y las acampadas, ha provocado que los grandes sindicatos, UGT y CCOO, acepten sumarse a la convocatoria de una huelga general. Motivos no faltaban y la vivienda sólo es uno de ellos. La inflación en los combustibles o el aumento descarado de la cesta de la compra han encarecido, todavía más, el costo de la vida. Hoy el 36,4% de los hogares no puede afrontar gastos imprevistos y el 25,7% de la población española está en riesgo de pobreza. Tener un trabajo hace tiempo que no es garantía de subsistencia. Las subidas salariales, incluso el aumento exponencial del salario mínimo que se ha producido en las dos últimas legislaturas, son insuficientes para poder llegar a fin de mes sin el agua al cuello. De ahí que la........
