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De cortar la cabeza de un muñeco del rey como parte de la libertad de expresión

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21.09.2026

Vivimos en un país en el que diferentes y cuestionables actuaciones judiciales, o una parte de los medios de comunicación, han normalizado la persecución de expresiones políticas, sociales o culturales que no se ajustan al patrón, inventado, de lo que el nacionalismo español cree que es lo correcto. A saber, lo que les gusta a ellos.

Hemos asistido a persecuciones judiciales al movimiento feminista por pasear una vagina de cartón por la calle, al republicano por rapear canciones contra la monarquía, al laico por criticar los privilegios de la jerarquía católica o al cultural por hacer títeres que explican la sociedad en la que vivimos. Nuestro sistema jurídico protege de forma excepcional los derechos y libertades fundamentales, pero quienes deben aplicar la normativa están fallando muy por encima de lo que puede ser casual. La no derogación de la Ley Mordaza no ha hecho sino consolidar un sistema represivo en progresión, y normalizado ataques a las libertades de expresión, participación política o reunión.

Esta normalización de la represión de la libertad, cuando se consolida como natural, se extiende. El pasado 13 de septiembre, en Donostia-San Sebastián, en una manifestación de Ernai, una suerte de juventudes de Sortu (partido hegemónico de EH Bildu) aunque sin relación orgánica directa, cortaron la cabeza a un muñeco del rey, vestido de gala y con toda la imaginería monárquica. Como imaginan, la derecha se ha revuelto ante dicho acto y la delegada del Gobierno en Euskadi, Marisol Garmendia, miembro del PSOE, ha manifestado que «los extremos se tocan, la ultraderecha y la ultraizquierda» y ha pedido a las fuerzas policiales que investiguen (y sancionen, se entiende) a quienes hicieron dicha representación. Si ya es grave que alguien que se autodefine como socialista ponga en plano de igualdad el fascismo con el antifascismo, si bien sea retóricamente, más grave es, en realidad, que pretenda activar represalias penales. Porque, ¿cuál es el delito que cree que se ha cometido? ¿Un delito contra la Corona? ¿Injurias y calumnias al Rey? No si se compara con un derecho fundamental básico en un Estado de derecho: la libertad de expresión.

Volvamos a la naturalización de la represión de esta libertad. ¿Es la delegada del........

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