menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Reforma electoral, termómetro a los partidos políticos

25 0
03.03.2026

Moneda de cambio para pagar lealtades o asegurar fuero, cuota de cúpulas de los partidos políticos con la que cubren compromisos y cierran tratos, alfiles legislativos que responden a intereses de las bancadas y no a los de la gente; eso son los plurinominales, diputados y senadores cuya figura nació –dijeron– para alcanzar la representación de las minorías en el Congreso, pero que, salvo contadas excepciones, nunca lo han hecho. 

No son elegidos por el pueblo, llegan a su curul o escaño por dedazo a través de las listas que elaboran los dirigentes de los partidos políticos, y así, de rebote, ocupan un cargo para representar a un pueblo al que ni siquiera han saludado, no lo conocen, no les interesa, no le deben nada, su lealtad no está con él, sino con su “líder”. 

Es gracias a la figura del plurinominal que personajes repudiados por la sociedad aseguran un cargo que les otorga poder, sustento e impunidad, sin ni siquiera haber buscado el aval ciudadano en urnas. Con la reforma electoral que propone la presidenta Claudia Sheinbaum, Ricardo Anaya no ocuparía el escaño al que llegó sin haberse ensuciado los zapatos. 

Tampoco Sergio Mayer, Alejandro Moreno, Cuauhtémoc Blanco, Marko Cortés o Lilly........

© La Jornada