Yemen y el control del estrecho de Bab el-Mandeb
En 2011, durante la denominada "Primavera Árabe", las quejas de la población yemení alcanzaron un punto crítico, desencadenando masivas protestas que exigían la renuncia del presidente prooccidental Ali Abdulá Saleh, quien había gobernado el país durante más de treinta años. Tras la renuncia de Saleh, Arabia Saudí respaldó a Abdu Rabu Mansur Hadi, sin el menor apoyo popular, como el nuevo líder del país. El mayor movimiento social del país, Ansarolá, rechazó esta elección y lanzó una campaña militar contra el nuevo gobierno, desencadenando una guerra civil.
Desde 2015, Ansarolá se convirtió en el gobierno legítimo de Yemen --a pesar de que Arabia Saudita y Occidente aun llaman gobierno reconocido a una banda de burócratas refugiados en palacios de Riad-- y ha controlado la capital, Saná, así como la mayor parte del territorio y de la costa del Mar Rojo, y ha desarrollado una política interior de bienestar social y exterior centrada en la hostilidad hacia la presencia occidental en la región, especialmente contra EEUU e Israel.
Así llegamos a la situación actual regional, en la que todo cambia con el ataque de EEUU e Israel contra Irán en febrero de este año. En julio, el gobierno de Yemen permitió el aterrizaje de un avión iraní en el aeropuerto de Saná, con lo que se rompía de manera efectiva el bloqueo aéreo implementado por Arabia Saudí contra el país. La escalada comenzó después de que los saudíes atacaran el Aeropuerto Internacional de Saná como represalia.
Entonces se produjo la respuesta de Yemen. Desde el anuncio, el 20 de julio, de un bloqueo marítimo dirigido contra Arabia Saudí, Yemen ha atacado ocho buques en el Mar Rojo y ha obligado al menos a otros treinta a dar media vuelta para evitar el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb. El 4 de agosto, además, hundió un buque indio. El nuevo escenario ha provocado una caída brusca del 28 % del tráfico marítimo en la zona, así como un fuerte aumento de los costes del seguro........
