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Ucrania y Ormuz aceleran el declive de la superpotencia estadounidense

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08.09.2026

[Foto: El director de la CIA, John Ratcliffe.]

Tras la Guerra del Golfo de 1991, la Defense Planning Guidance de EEUU, redactada bajo la supervisión del neoconservador Paul Wolfowitz --quien en ese entonces era subsecretario de Defensa para Políticas en el gobierno de George H. W. Bush--, estableció que el ejército estadounidense debía mantener fuerzas suficientes para prevalecer en al menos dos crisis regionales importantes al mismo tiempo.

El objetivo final era impedir que cualquier potencia hostil dominara una «región crítica» por sus recursos naturales, su capacidad industrial o su importancia geoestratégica.

EEUU debía seguir siendo la única superpotencia global, evitando el surgimiento de un nuevo bipolarismo o de un orden multipolar.

Treinta y cinco años después, Washington está perdiendo una guerra por poder de la OTAN contra Rusia en Ucrania, y sigue empantanado en un enfrentamiento directo con Irán en el Estrecho de Ormuz tras haber perdido el control de una región estratégica como el Golfo Pérsico.

Moscú y Pekín están apoyando, a nivel tecnológico y de inteligencia, el esfuerzo bélico iraní, mientras que China está perfeccionando una arquitectura financiera alternativa a la del dólar.

Los conflictos militares contra Rusia e Irán, y la guerra económica contra China, deberían haber restablecido el primado estadounidense en el continente euroasiático.

En cambio, estamos presenciando una aceleración del declive de EEUU, agotado militar y económicamente por su prolongada participación en estas crisis y aún más debilitado por la inestabilidad política en el frente interno.

La Casa Blanca repite obsesivamente que Irán está derrotado y que Ormuz está bajo control estadounidense, mientras que los países de la OTAN siguen insistiendo en que Ucrania está dando un giro al curso del enfrentamiento con Rusia.

El desarrollo de los acontecimientos indica una realidad muy diferente.

Una visita misteriosa

La semana pasada, el director de la CIA, John Ratcliffe, voló repentinamente a Moscú para una visita no anunciada, mientras Rusia seguía bombardeando fábricas y regimientos en Kiev y avanzando imparable en el Donbás.

Según la versión semioficial publicada en los principales medios de comunicación estadounidenses, Ratcliffe habría realizado este viaje inesperado para advertir al Kremlin sobre las consecuencias de una posible escalada rusa contra los aliados de EEUU en la OTAN, en particular Estonia, Lituania y Letonia.

El sitio de noticias Politico afirmó que Moscú podría llevar a cabo una escalada similar «en respuesta al estancamiento de su ofensiva en Ucrania». Como veremos, en este momento es difícil identificar un estancamiento en la ofensiva rusa en el país vecino.

Según fuentes citadas por Politico, el objetivo de la visita de Ratcliffe también era presionar a Moscú para que redujera su apoyo económico y militar a Irán.

El Washington Post informó que el viaje del director de la CIA habría sido precedido por un informe de inteligencia estadounidense según el cual el Kremlin consideraría que EEUU se encuentra debilitado por la guerra contra Irán, lo que le daría a Moscú la oportunidad de llevar a cabo una escalada en Europa.

Sin embargo, el presidente ruso, Vladimir Putin, siempre ha condenado con la mayor firmeza cualquier insinuación de un posible ataque ruso contra la OTAN, calificándola de provocación para convencer a las poblaciones europeas de la necesidad de rearmarse, ya que Rusia representaría una amenaza para ellas.

Incluso según altos funcionarios europeos, no hay indicios de que Moscú esté preparando un ataque contra la OTAN, y en particular contra las repúblicas bálticas. Entre dichos funcionarios se encuentra el presidente finlandés Alexander Stubb, conocido además por sus posturas antirrusas.

Sin embargo, el viaje de Ratcliffe se da en un contexto de crecientes tensiones entre Gran Bretaña y Rusia, sobre todo tras el reciente ataque ucraniano con misiles de crucero británicos Storm Shadow contra un centro comercial en Donetsk, y después de que el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, haya revelado que Londres permitirá a Kiev acceder a........

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