Terremoto transnacional de clase
“El riesgo sísmico se encuentra distribuido de manera tan irregular, dentro de la mayor parte de las ciudades, que se acuño la expresión ‘terremoto clasista’ para describir un modelo de destrucción que no afecta a todos por igual”.-Mike Davis, Planeta de ciudades miseria.
En el mundo de hoy cada vez es más difícil hablar de “desastres naturales”, simplemente porque la mayor parte de catástrofes (sequías, inundaciones, huracanes, derrumbes…), de manera directa o indirecta, son responsabilidad de ciertos sectores de la sociedad, que pueden identificarse con exactitud.
En ese sentido, es más preciso hablar de desastres sociales, puesto que las fuerzas de la naturaleza operan sobre contextos determinados, que hacen más o menos destructiva su acción. En este conjunto de “desastres naturales” existen dos que, en principio, puede resultar complicado relacionarlos con factores sociales, por su fuerza, y su carácter imprevisible y destructivo. Nos referimos a los terremotos y a los tsunamis. Bien puede darse el caso de que un temblor de tierra o un tsunami puedan ser producidos por pruebas nucleares submarinas o por la fractura hidráulica para extraer petróleo, es decir, por acciones sociales. Pero aún en esos casos, la dimensión de esos fenómenos naturales, causados directamente por determinadas decisiones de índole social, no alcanza las cotas que tienen los súper terremotos o los tsunamis.
Aunque los terremotos no puedan ser evitados, lo que sí se puede es mitigar su impacto destructivo y aminorar sus efectos sociales. Para ello hay que levantar construcciones antisísmicas (como en Venezuela), no construir en lugares en donde haya fallas geológicas que generan una inestabilidad permanente del........
