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Cuánto cuesta la vida de un Rambo

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14.04.2026

"Rambo también incorpora uno de los productos culturales más característicos de EEUU: aquel héroe de historietas que parece un ser humano común y corriente, pero que en realidad posee poderes sobrehumanos que le permiten pelear como Superman, por 'la verdad, la justicia y el American Way', y encarnar también fantasías nacionales, como el Capitán América. No es para nada sorprendente, entonces, que Rambo pueda resistir, invulnerable, las miles de balas que le disparan, muchas de ellas a quemarropa, los enemigos de EEUU". (H. Bruce Franklin, Vietnam y las fantasías norteamericanas, Final Abierto, Buenos Aires)

"[...] completamente solo, Rambo demuestra ser capaz de acuchillar, agarrotar, electrocutar, hacer saltar por los aires y ahogar en el fango a un número prodigioso de enemigos, y todo ello sin perder su sentimiento de compasión de sí mismo. Cuando le preguntan al final de la carnicería '¿Qué es lo que quieres?', él contesta con tono suplicante, con los ojos bañados en lágrimas: [...] 'Que nuestro país nos quiera como nosotros lo queremos'". (Tom Engelhart, El fin de la cultura de la victoria. EEUU, la Guerra Fría y el desencanto de una generación, Paidós, Barcelona)

La propaganda de los EEUU, o el relato oficial de la Casa Blanca como hoy se dice, afirma que, en una acción heroica, de tintes hollywoodenses, las valientes e imbatibles tropas del Tío Sam recuperaron a un coronel que piloteaba un avión de guerra sobre territorio de Irán y que, luego de que el avión fuese derribado, se eyectó y anduvo vagando en territorio hostil y desconocido durante 36 horas. Aunque estaba herido, caminó sin descanso, trepó por una escarpada montaña y vía telefónica dio las coordenadas para que fuera rescatado sano y salvo por las tropas de asalto de los EEUU. Estas procedieron a peinar el lugar, alejando a punta de metralla a los habitantes locales que pretendían capturar al piloto herido, pero, ayudados por Dios en pleno Viernes Santo, aquél logró salir indemne, para alivio del mundo occidental y de los cultores de la «pesadilla americana». Fue, en síntesis, el retorno triunfal del imbatible Rambo otra vez en el Medio Oriente. Es como si del celuloide hubiéramos pasado a la realidad sobre el terreno de guerra, o, dicho, en términos eruditos, cuando la "verdad ficcional" sustituye a la "verdad fáctica".

Incluso el secretario de Guerra, Pete Hegseth, que se presenta a sí mismo como un Rambo, con sus bíceps lustrosos en los que luce una estrella de cruzado, afirmó que el rescate del piloto, dado que aconteció un viernes santo, no solo es un milagro divino, sino la verdadera resurrección de Jesús. Explicó el "milagro", el de la recuperación del piloto, en términos bíblicos: el F-15E fue derribado el viernes santos, el mismo día en que Cristo fue crucificado; el aviador se escondió en una cueva durante todo el sábado, lo cual recuerda la tumba de Jesús, excavada en una roca; el aviador fue rescatado el sábado, el día que los cristianos celebran la resurrección de Cristo y el piloto fue "sacado de Irán mientras salía el sol el Domingo de Pascua"; por todo ello, es "un piloto renacido, todos en casa y a salvo, una nación que se regocija" porque "Dios es bueno". Y ese milagro fue posible porque el aviador, un oficial de sistemas de armas, se puso en contacto con tropas estadounidenses con un mensaje religioso "Dios es bueno", lo que comprueba que "en ese momento de aislamiento y peligro brillaron su fe y su espíritu de lucha". Es decir, estamos ante un Rambo sincronizado con las creencias de los cruzados evangélicos y sionistas que gobiernan a los EEUU e Israel, para quienes Jesucristo es un santo celestial que irradia muerte y destrucción por todos sus poros, un machote, blanco, fornido, matón y expresión suprema del «modo norteamericano de muerte».

Estamos ante el adelanto de un bodrio cinematográfico, típico de Hollowood, que, de seguro, pronto saldrá al público y llenará salas con miles de espectadores que derramarán lágrimas de cocodrilo, porque el personaje rescatado en Irán en la semana santa de 2026 es la imagen viva y real de Rambo, en pleno siglo XXI y en medio del pretendido renacer de la grandeza de EEUU. El Rambo de ahora no es un protagonista de una novela sobre la guerra de Vietnan, de donde salió derrotado en 1972, ni de la serie de películas que sobre el personaje se han rodado desde 1982. No, ahora, en virtud de la magia de la narrativa 'Made in USA' -replicada al pie de la letra por las loras mojadas de falsimedia occidental- hemos visto en acción a un Rambo del siglo XXI, expresión de la brutalidad benevolente de los buenos de siempre (por supuesto, los EEUU) que, gracias a fuerzas divinas, se imponen sobre los malvados de Irán. Porque siempre, y esa es la enseñanza de la fábula, el bien se impone sobre el mal, y más cuando ese bien viene acompañado de un poder celestial que solo Cristo irradia, a través de sus mensajeros terrenales que ocupan el poder en EEUU, encarnados en........

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