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La Houdini del PP madrileño

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21.06.2026

Cuando vean a Esperanza Aguirre sonreír en una tertulia mientras da lecciones de ética, recuerden que a su espalda hay 625 años de prisión sumados.

Si la corrupción en la Comunidad de Madrid hubiera sido un deporte olímpico, Esperanza Aguirre habría coleccionado medallas de oro por equipos. La única disciplina en la que destaca en solitario es en la de escurrir el bulto.

Hace unos días puede escuchar unas declaraciones que, viniendo de quien venían, me dejaron conmocionado. No tanto por la reconocida osadía de quien las pronuncio, si no por la preocupación que me suscito estar convencido de que cómo no podían ser fruto de la desvergüenza, sólo debían obedecer a un curioso caso de pérdida de memoria selectiva. Y es que hubo un tiempo, no tan lejano, en el que Madrid fue un laboratorio de políticas neoliberales extremas. El mérito, o la culpa, fue de Esperanza Aguirre, personaje cuya locuacidad me había alarmado.

Pero también hubo otro experimento paralelo: la conversión de la sede del PP madrileño en una franquicia de Gürtel, Púnica y Lezo. Según un detallado trabajo de El País publicado en 2021, los «lustros de corrupción» de la era Aguirre aún mantienen en vilo a la Audiencia Nacional con cuatro grandes causas y decenas de imputados. Es el legado de una presidenta que gobernó durante nueve años y que, como una reina de la pista de hielo, patinó sobre todas las tramas sin caerse nunca.

El «desconocimiento» como superpoder

El artículo de Ana María Pascual en Público, de septiembre de 2024, es lapidario: Aguirre «estuvo rodeada de corrupción, pero se libró de todas las condenas». ¿Cómo lo consiguió? Sencillo: aplicó la doctrina oficial del PP ante los casos de corrupción: «Yo no me enteraba, estaba en una reunión». Su círculo de confianza, ese selecto club de consejeros que ahora pueblan los calabozos o esperan juicio, fue cayendo uno a uno. Pero ella, como una ninfa escurridiza, siempre alegó «desconocer las irregularidades».

Y la Fiscalía, bendita ella, no pudo demostrar que mintiera. Porque para la justicia española, que tu mano derecha (Francisco Granados) organizara una trama de 250 millones de euros, que tu vicepresidente (Alfredo Prada) fuera condenado a 7 años por malversar 40 millones en la fallida Ciudad de la Justicia, o que tu sucesor (Ignacio González) se enfrente a 18 años por saquear el Canal de Isabel II, son solo anécdotas.........

© La Haine