menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Izquierda hipócrita (no toda)

8 0
24.04.2026

Artículo enviado por Fatemeh Sadat-Serki desde Teherán en el trigésimo cuarto día de la agresión contra Irán. Fatemeh es una activista social de izquierda y una reconocida investigadora en filantropía corporativa en Irán.

La edad de piedra y la hipocresía de la izquierda internacional

Han transcurrido treinta y cuatro días desde el inicio de la guerra, y los datos que llegan de diversos barrios de cada ciudad pintan un panorama espantoso e impactante de la flagrante violación de los principios humanitarios. Según informes de la Media Luna Roja, al 2 de abril, más de 3.000 civiles habían muerto. Al menos 117.239 viviendas civiles han resultado dañadas. Más de 300 centros de salud, escuelas, instalaciones de la Media Luna Roja e incluso varios helicópteros de rescate han sido atacados o destruidos. Estos están siendo alcanzados por las tecnologías de destrucción más precisas que la indefensa fuerza aérea iraní. Estas cifras no son meras estadísticas; son un testimonio vivo del colapso de los límites de la humanidad ante la despiadada lógica de la guerra.

Las Naciones Unidas se fundaron tras la II Guerra Mundial para prevenir catástrofes como esta; los Convenios de Ginebra se crearon para proteger a la población civil y la infraestructura humana; las instituciones de DDHH surgieron una tras otra. Sin embargo, hoy, ante tanta destrucción y matanza, estas instituciones se han convertido en estatuas de bronce: bellas, inertes e ineficaces. El silencio de todas las instituciones internacionales ante el bombardeo de hospitales y escuelas no es el silencio de los desvalidos, sino el de quienes se enriquecen con el poder. Las declaraciones vacías de las supuestas organizaciones de DDHH no son herramientas de defensa, sino meros artificios para ocultar el rostro horrendo de la dominación.

Aquí se revela la cruda verdad: estas instituciones ya no son defensoras; son........

© La Haine