Guernica, un nuevo aniversario del crimen
Afianzaban así su pacto asesino con Francisco Franco.
En las afueras del pueblo había dos posibles objetivos militares: Un puente que podía ser utilizado por las tropas republicanas y una fábrica de armas. Ninguno de ambos espacios fue mayormente afectado. En cambio, una multitud de bombas cayeron sobre los edificios. El propósito de arrasar quedó demostrado en que buena parte de los proyectiles eran incendiarios.
La agresión formaba parte de la hacía poco iniciada ofensiva de los mal llamados "nacionales" sobre las tierras vascas. Comienzo a su vez de un ataque general sobre todo el llamado "bolsón del norte" republicano, que abarcaba además a las provincias de Santander y Asturias. Territorios que habían quedado aislados, rodeados por tierras en manos de los generales rebeldes.
La dimensión simbólica
El hecho de que fuera allí y no en otro lado que se perpetró la acción tuvo que ver con un ejercicio adicional de violencia simbólica. Guernica era el poblado antiguo más significativo para las tradiciones vascas.
Ese carácter de la localidad estaba dado porque allí, a la sombra de un viejo roble, el rey de Castilla primero y el de España después de la unificación, juraba respetar los fueros (derechos y libertades) de los vascos, en su carácter de señor de Vizcaya. Esa tradición se mantuvo durante siglos. Y sólo meses antes de la agresión, el jefe del flamante gobierno autónomo de Euzkadi, José Antonio Aguirre, había jurado allí su cargo.
Los aviones alemanes e italianos subrayaron con su criminal acción la mirada sobre España de los golpistas españoles, ultracentralista y negadora de otras nacionalidades. "España una, grande, libre" era uno de sus lemas, las libertades vascas no tenían nada que hacer en una "Nueva España" en la que se pretendía que sólo se hablara castellano y no quedaran ni rastros de las autonomías regionales establecidas por la segunda república.
Responsabilidades y negaciones
Unos días después el sacerdote Alberto Onaindía, en carta a la autoridad máxima de la Iglesia española, el cardenal primado y arzobispo de Toledo Isidro Gomá, resumió así lo que había sucedido en las tres horas y media de bombardeos:
"Habían sido aviones alemanes que fueron enviados sobre Guernica para hacer un ensayo de guerra totalitaria. Era el primer ejemplo de este género de lucha: primero unas bombas para alarmar a la población [la gente comenzó a abandonar las calles y a esconderse en abrigos, en sótanos y bajo cubierto], luego oleadas de bombarderos con explosivos seguidos de bombas incendiarias y, por último, aviones ligeros que ametrallaban a los desgraciados que pretendía huir para salvar sus vidas."
El prelado Gomá hizo oídos sordos a la denuncia del cura. La calumnia franquista negó el bombardeo y atribuyó a las tropas republicanas en retroceso haber cometido el incendio a su paso por el pueblo:
"...en la imposibilidad de contener el avance de nuestras tropas, los rojos han destruido todo y acusan a los nacionalistas de hechos que no son más que la puesta en práctica de sus criminales designios."
"!Miente Aguirre! (José Antonio Aguirre el presidente o "lehendakari", del gobierno autónomo) Miente vilmente. En primer término no hay aviación alemana ni extranjera en la España Nacional. Hay aviación española. Noble, heroica aviación española que lucha........
