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El juego imperial

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22.04.2026

Son muchas las especulaciones que se vienen dando sobre posibles estrategias, o falta de ellas, por parte del hegemón imperial, EEUU, para intentar preservar su dominio mundial. Desde quienes sostienen alegremente que en su enfrentamiento con Irán -que es de larga data pero se acentúa ahora- EEUU "ya perdió la guerra", hasta los que nos hablan de la hecatombe nuclear que estaría cerniéndose sobre la formación persa y sobre buena parte de Asia en general.

Para hacer un correcto análisis materialista dialéctico debemos ir siempre más allá de lo concreto y parcial, hacia la concepción o la mirada holística, de conjunto, de totalidad. Eso en primer lugar. Además, es imprescindible dejar de lado cualquier personificación de las relaciones sociales que centre los análisis en individuos o singularidades políticas como responsables de los procesos históricos. Mucho más necesario aún es descartar atribuciones del tipo de "locura", "soberbia" o "egotismo", para dar cuenta de decisiones estratégicas y, en general, de la realidad histórica.

No. EEUU no se deja arrastrar a guerras por un genocida sionista, ni una base militar-política como es la entidad sionista ocupante de Palestina manda sobre la potencia imperial del Sistema capitalista sólo porque haya un supuesto "loco" al timón de mando. El rabo no mueve al perro, jamás. Esos tipos de pseudoanálisis no hacen más que distraer de las razones profundas de lo que sucede, y no son, por tanto, materialistas (no van a la raíz material de los procesos) ni dialécticos (no conciben la realidad en su totalidad ni las retroalimentaciones socio-económico-ecológicas de complejidad, retroversión, recursividad o diferente cualidad, entre otras, que se entrecruzan para dar forma a lo real y que se plasma en situaciones -históricas- concretas).

Vamos, pues, a ver algunas de las opciones que se pueden anticipar a partir de un análisis materialista dialéctico, y las contrastamos con las visiones que predominan sobre el actual escenario bélico en Asia central

La más "optimista" de esas perspectivas: EEUU ha perdido la guerra porque no puede mantenerla.

Hay verosimilitud en ello si consideramos la "guerra" solamente como el enfrentamiento con Irán. Acaba de salir un análisis de The Cradle que es preciso en ese punto: ENTRE LA GUERRA Y EL COLAPSO INDUSTRIAL: LA CRISIS DE DESGASTE ENTRE EEUU E ISRAEL (https://lahaine.org/gO2a). La clave la marcan probablemente las palabras con las que se cierra el artículo:

"Esta guerra pone de manifiesto los límites del poder estadounidense-israelí y apunta a una nueva ecuación estratégica, en la que la resiliencia industrial supera a la potencia de fuego. La capacidad de mantener la producción, más que la de lanzar ataques de precisión, define cada vez más el poder militar en un conflicto prolongado.

En esa ecuación, Washington ya no es dominante". Ciertamente, pero si nuestra perspectiva es de totalidad, o al menos más global, las posibilidades de análisis se agrandan.

Como que siempre hay que ponerse en las opciones que tiene el enemigo (en este caso el enemigo de la Humanidad -EEUU-), desde la más favorable a la más desfavorable al mismo, y sobre todo nunca subestimar su capacidad estratégica, pongámonos primero en la estrategia más sutil e inteligente que podría estar llevando a cabo el hegemón imperial en decadencia.

1. Estrategia inteligente. Ganadora

El guion -sacado de su propia National Security Agency (NSA)[1]- propone una "estrategia de fortaleza norteamericana" donde aparentes derrotas (una guerra perdida en Irán, fricción con aliados y colapso global), serían un diseño para cortar el flujo energético de Asia central (Estrecho de Ormuz), forzar a Europa y Asia oriental a depender del petróleo, fertilizantes y minerales detentados por EEUU (gracias, aparte de los de su propio territorio, al presunto control de los recursos de Canadá, Venezuela -y resto de continente americano-, más Groenlandia), y, así también, obligar a los tenedores de deuda estadounidense (Japón, China, Europa) a sostener el dólar por necesidad energética, pues necesitarían seguir consiguiendo todos esos recursos mediante el papel verde estadounidense. Al tiempo, EEUU se reindustrializaría militarmente, de manera cada vez más planificada.

"Ayudar" a cortar el Estrecho de Ormuz va encaminado a satisfacer todos esos objetivos.

Hay que reconocer que las repercusiones económicas de esa acción son ya graves y no harían sino acentuarse en los próximos meses. Consideremos, sencillamente, que sin diésel Europa colapsa. Su sector primario y el subsector del........

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