Nosotros, los que «hodiamos»
Hay palabras que cuando se ponen de moda sólo deseas que sea por un tiempo efímero, en una época donde toda gilipollez tiene su momento, como con los palos selfie, la cultura de la cancelación, los patinetes eléctricos, el trap o los podemitas, que ya están camino de quedar en alguna remota provincia de la historia.
‘Resiliencia’, por ejemplo, ese maldito vocablo produce un asco ya visceral. Puag. ‘Empoderamiento’ (sea lo que sea que signifique eso), o ‘fascismo’ y su reverso ‘el antifascismo’, en tanto que es usado por demasiado mediocre con ínfima capacidad expresiva y minoría de edad mental.
Otra es ‘polarización’ y también han parido ese disparate legal que son los delitos de odio, con su iniciativa, anunciada con mucha solemnidad, para hacer seguimiento: «hodio». Enésimo trampantojo sanchista para que miremos el muñeco de trapo que agita desde su mano.
Uno no puede evitar preguntarse si hacer oposición cívica y buscar la compañía y colaboración de personas inteligentes, íntegras y valientes, hombres y mujeres que operen como dique contra este desatino, te coloca ya en el saco de los hodiadores, pendencieros, ultrafascistas, de los que enturbian la convivencia, esparcen fango y hacen más difíciles las conversaciones, porque estás radicalizado, siendo un elemento hostil y mal ciudadano.
Caldeando el ambiente por tener la osadía de decir cositas incómodas para el poder y sus adláteres mediáticos. Por no resignarse a reírle las gracia al Amado Líder de la autodenominada coalición de progreso. Por creer que disentir sin agachar la cabeza es una obligación ética e intelectual, y también una cuestión de deber
Eso en una España donde, si te quejas de que haber mantenido las infraestructuras en un estado ruinoso provocó la muerte de un familiar, el ministro del ramo te insulta. Y salen descojonándose en un homenaje a los fallecidos.Una tropa dirigente que llama bulo a las investigaciones sobre sus fechorías y ultraderecha a todo el que levante la voz contra el tirano. Donde persiguen a cualquier periodista que se salga del redil, porque no pude ser que llegue antes a la tragedia de Paiporta cuando ellos estaban diciendo que no se podía acceder, por ejemplo. Que hacen listas negras y señalamientos públicos, que inventaron el jarabe democrático y el escrache, y que aplican con gran precisión lo de puño de hierro y mandíbula de cristal. Victimizándose cuando el péndulo regresa con la misma fuerza o encajan una similar medicina.
El presidente ha construido un muro desde el que subirse y tirar piedras a la mitad del país. Infame y corrupto hasta la náusea, encamado con supremacistas catalanes, neocomunistas y terroristas vascos, se cisca impunemente en la nación que nunca hizo de él el candidato más votado. Un país donde la mayor parte de los ciudadanos sólo quieren vivir tranquilos, poder prosperar, cuidar de una familia, sin que la PSOE nos lleve a la miseria y al confrontamiento, otra vez.
La herramienta que lanza el Gobierno «genera un ranking público y transparente que compara el nivel de exposición al odio». Como además de malvados, son tontos de remate, no pudieron prever la reacción justamente contraria y el castizo cachondeo que aquello provocó. La gente, como es lógico, aprovechó para el pitorreo, porque a veces hay que tomarse a risa las contrariedades de la vida, y el humor es lo que más molesta a los tiranos y a los zotes. La guasa fue monumental, con la peña emocionada por optar a lo más alto de la clasificación. Preguntan si hay premio para el ganador. Se crean rivalidades. Los usuarios de redes han redoblado la apuesta, como es lógico.
El Gobierno amenaza con ir a por todas contra la disidencia y, en contrapunto, se ríen de la iniciativa de esta recua de patanes; ya quieren los chavales montar su propia gala del Balón de «Hodio». Porque no conocen el país que saquean. Les falta sociología, les falta captar la esencia, les sobra esa condescendencia altiva con la que creen amedrentar a la gente que ya está hasta el gorro y más arriba.
Me reconforta que la reacción haya sido de comedia. No hay nada más sano que reírse del poder, sobre todo cuando hace el ridículo en su afán por someternos. Llamo a un amigo andaluz, veterano de la Brigada Paracaidista, jubilado de forma anticipada, que tiene muy mala virgen (a pesar de ser devoto de la del Rocío) y es bastante activo en redes, donde hace comentarios sobre el Gobierno en términos no excesivamente elogiosos.Compadre —le digo— una charo funcionaria va a imprimir una foto tuya, y van a empapelar con tu puta cara todos los postes y farolas de Almonte.
«Soy demasiado guapo para ir a la cárcel», me comenta, feliz. Un elemento que tiene un rostro que parece una cama sin hacer. Le digo que su cara parece hecha a puñetazos, y nos reímos de los juegos del «hodio». Le sugiero que rebaje el tono belicoso en redes, y sólo añade un comentario seco y bastante gráfico y explícito, aludiendo a las gónadas masculinas y que alguien se iba a comer algo. Otro amigo me comenta, «imagínate no odiar a este desgraciado de la Moncloa y a ese grupo de mierdas con el que va de la mano, como el Rufián o el Otegi.»
Resulta curioso, sí, que la mayor colección de cínicos, corruptos garrapateros, mentirosos patológicos, sinvergüenzas de escaño y atril, puteros tragapanes, inmorales que venderían a su patria y a su madre por un pedazo más de poder, delincuentes, traficantes de mascarillas en el negocio de la muerte, lameculos en nómina, concubinas de televisión pública, golfos, xenófobos de aldea, filoterroristas en las instituciones o apaleando gente en la universidad y mermados que se han juntado en una generación espectacular… vayan a perseguir los lamentos y desahogos de los otros, los puteados por los hijos de puta.
Acusan de «hodiar» los mismos que repiten lemas yihadistas de exterminio y saltaron a reventar La Vuelta a España porque se quieren cepillar a los judíos. Una España secuestrada por las huestes violentas de una organización criminal, y atacan mítines, destrozan carpas, tiran mesas informativa de partidos de la oposición. Exaltados que te fusilarían si pudieran, y que ya han matado y herido, como mataron a Víctor Laínez, apalearon en Alsasua o atacan a los niños que hablan español en Cataluña.
Van a perseguir el «hodio» los que manejan la violencia y la gestionan a conveniencia, inventando bulos (el del culo) o callando rastreramente cuando a Vidal-Quadras un sicario del régimen que pagaba los sueldos televisivos a la podemia le fue a pegar un tiro en la cabeza a Vidal-Quadras. Sólo un movimiento reflejo en el último segundo hizo que la bala de 9mm le entrara por el ángulo mandibular derecho y la saliera por el izquierdo.
Pretenden denunciar el hodio los que pactan con el golpismo violento que dejó heridos a más de 130 policías durante las largas noches de disturbios del Proceso y la ‘Operación Ícaro’. Te va a medir el «hodio» Pablo Iglesias, que alababa en la «herriko taberna» la altura de miras de ETA, y se emocionaba cuando crujían a patadas a un madero en el suelo. O la grillada de su mujer, pareja, o lo que sea, que cada día suelta un disparate mayor en su misandria sin frenos de esa descacharrada cabecita, siendo como es chabacana, histérica, ciclotímica y culturalmente subnormal.Estos tipos indecentes de la banda de Sánchez y sus socios te arruinan, te roban, te saquean fiscalmente, trocean y degradan tu país, provocan cientos de muertos evitables; y cuando ya te cansas de recibir, de poner la otra mejilla, de recibir todas las tortas y que además te orinen encima, entonces te revuelves y te dicen que cuidado, que eso no va a poder ser, que se odia mucho al Gobierno, y se trata de algo feísimo. No, no se «hodia» mucho al Gobierno. No se «hodia» lo suficiente.
