Por supuesto que es una traición
Lo de Ceuta es una traición. Por supuesto que es una traición. Una traición del Gobierno Sánchez. Traición: «Delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria». Es un término bastante pasado de moda en la España de nuestro tiempo, pero es lo que dice el Diccionario. Y para más precisión, este el significado de «alta traición»: «Traición cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado». Todo eso ha pasado en el episodio de Ceuta. Porque los que tenían la obligación de garantizar la soberanía y la seguridad del Estado han permitido que se vulnerara. Y tienen que pagar.
Desde el mismo día de autos, el Gobierno está intentando aparentar que aquí no ha pasado nada: una «crisis migratoria» imputable a mafias sin nombre y que, por otra parte, el Gobierno ha sabido reconducir rápidamente gracias a la inestimable colaboración de Marruecos. Esa es la versión oficial. Por eso Sánchez, Yolanda Díaz o Bolaños se dedican estos días a recomendarnos música, libros o viajes, como cualquier influencer de medio pelo. Aquí no ha pasado nada, en efecto. Sobre la traición, la burla. Que nadie recuerde lo que ha ocurrido. Pero justamente por eso es preciso recordarlo.
El lunes 27 de julio, el presidente de Ceuta, Vivas, llamó por primera vez a la presidencia del Gobierno para advertir sobre lo que estaba ocurriendo en la frontera. Sánchez no se puso al teléfono. Lo más que logró el mandatario ceutí fue una conversación con un jefe de........
