De terremotos e invasiones
El 1 de noviembre de 1755 un maremoto devastador azotó el suroeste de la Península Ibérica afectando a casi toda España y Portugal así como a la costa atlántica norteafricana. La ciudad más golpeada por el temblor de tierra y el posterior tsunami fue Lisboa, que quedó prácticamente destruida y en la que perdieron la vida cincuenta mil personas. Como era el día de Todos los Santos, muchos murieron mientras rezaban en las iglesias que se derrumbaron sobre ellos. Además de las consecuencias humanas y materiales, aquel terremoto fue factor principal del nacimiento de la sismología y provocó otro, de más largo alcance, en el mundo intelectual y religioso europeo. ¿Cómo era posible que Dios hubiera provocado o al menos permitido semejante catástrofe? ¿Cómo podía explicarse, según una visión cristiana, que el país más afectado hubiera sido el muy católico Portugal y que muchos miles de personas hubieran muerto mientras asistían a misa? Voltaire se destacó con su Poema sobre el........
