Puente Rafael Alberti
El destino ha hecho coincidir la muerte de Aitana Alberti en Cuba con el cambio de nomenclatura a nomenklatura del puente Carranza, que ahora llevará el de su padre, Rafael, en detrimento del histórico alcalde José de Carranza, a cuyo progenitor, Ramón, también borraron del estadio de fútbol. Casi mejor, que antes venían el Santos de Pelé y el Barcelona de Cruyff y ahora, como ocurre en todos los órdenes, no es ni una sombra de lo que fue.
Nada de lo que sucede a nuestro alrededor se explica sin Zapatero, que se va de la política con un puñado de joyas de dudosa procedencia mientras deja en herencia a los españoles la vuelta del guerracivilismo. En él late una fortísima pulsión antinacional que descubrimos en cuanto llega al poder y desmiembra el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. ZP trae cuentas pendientes y lleva al BOE el fusilamiento de su abuelo, después homenajea a Carrillo, héroe de Paracuellos, la misma noche en que ordena retirar la estatua ecuestre de Franco. La venganza llega tarde, de algún modo es la primera ley de nietos socialista, aunque entonces no lo vimos venir.
Rafael Alberti es poeta importante de la generación del 27 y eso es tan irreprochable como su obsesión con las gaviotas. Aitana es el nombre que Alberti y su esposa María Teresa León —también........
