La derecha GPS
De cuando en cuando aparecen ensayos y opúsculos que apenas serán leídos. No suelen ser publicaciones rentables, aunque tampoco lo pretenden. La idea detrás de algunos libros no es fabricar un superventas, sino activar ciertas corrientes de opinión o generar polémicas que suelen durar lo que un cubito de hielo en un negroni.
Son controversias que se ventilarán, como casi siempre, en las detestadísimas redes sociales (tuiter). Odiadas por su ruido, su vulgaridad y su radicalismo, el verdadero agravio que representan para algunos tiene más que ver con la falta de casito que con la verdad o la belleza. En esas aversiones coinciden con el «sanchismo», por eso las redes (tuiter) deben prohibirse a la chavalada. Si lo virtual no es suficiente para amplificar ciertos debates, siempre quedará el auxilio de los llamados medios «tradicionales» —con perdón por lo neorreaccionario del término— cuya influencia se reduce a un eco cada vez más débil.
Estas micropolémicas, esas abrasiones de conversador —¿de conservador?— público, rara........
