Cuba: la encuesta de El Toque y «los demás», una opinión y «los demás», una opinión
La Habana, 26/05/27.- Entre finales de abril y hasta el primero de mayo, el diario opositor El Toque, realizó una encuesta digital en la que contó con la colaboración de más de 36 medios y creadores.
Guste, o no, es un fenómeno político y mediático relevante, independientemente de los números de la encuesta, por cuanto prueba la existencia de un ecosistema de medios llamados «independientes» – ¿bajo presupuesto de Estados Unidos? -, que logró coordinarse.
Quizás, la verdadera noticia sea ésa: más de 36 medios y creadores que normalmente rivalizan, lograron ponerse de acuerdo para producir y difundir un instrumento así en un contexto de acceso restringido como el de Cuba. Eso es un hecho político; los números, una foto de «una parte de la sala, no de toda la sala».
Punto a favor de los organizadores, referido a transparencia metodológica: advierten explícitamente que se trata de una muestra no probabilística y autoseleccionada. Reconocen la sobrerrepresentación de personas con motivación política, acceso a internet y disposición a opinar. Éso es honesto y, en investigación social, un requisito ético. Muchos sondeos políticos no lo hacen. Conviene citar al Director Editorial de El Toque, José Jasán Nieves Cárdenas, quien declaró al medio digital El Estornudo que «No se puede reclamar, ni lo reclama la encuesta, ni nadie que la ha difundido, que ésta sea la encuesta representativa de la Cuba de hoy». Pese a ello, guste o no, es una interesante exploración de estados de opinión que, lamentablemente, no tiene contrapartida pública en un país del cual ni siquiera se sabe si hay sondeos de esa naturaleza, porque si los hay, sus resultados no se publican ¿Tiene justificación? ¿Es ético apostrofar al adversario si se tiene «tejado de vidrio», como ha ocurrido con el sondeo de marras?
Por tanto, ¿a quién representan realmente las 42.263 personas que accedieron a responder? La nota resumen de los resultados admite que los mismos no pueden generalizarse al universo nacional, lo cual es relevante, por cuanto el 42% de los participantes declaró no residir en Cuba.
Sin embargo, tras admitirse una estructura no representativa de la población residente – de por sí «contaminada» por la participación de los emigrados -, el informe pudiera dar la impresión de resultados globales , como si hablaran «los cubanos» o «los de la Isla». Hay una tensión entre la autocrítica metodológica y la........
