Ceuta y los crímenes del capital
Este mes de julio vivimos, nos dicen los medios generalistas, la invasión de Ceuta por una multitud personas africanas desharrapadas, molestas, con los bolsillos vacíos. Visitantes sin invitación en nuestro lustroso decorado de la Europa-Fortaleza. Intrusos en el jardín civilizado de nuestra cultura y nuestra convivencia.
Eran jóvenes, incluso niñas y niños. Eran pobres. Buscaban trabajo. Son parte de la clase trabajadora. Gentes que no tienen acceso a los medios de producción, que tienen que vender su fuerza de trabajo en el mercado capitalista, que no tienen nada más que su prole, y por eso se les llama “proletariado”. Una prole que salta vallas y atraviesa mares. Y que supera todos los obstáculos para conseguir sobrevivir.
Deberíamos recordar que no siempre tuvieron que saltar vallas para trabajar para la élite hispana. Con su sudor, su sangre y su sufrimiento se construyeron gran parte de las fortunas de nuestro país. Hubo un tiempo en que los españoles fueron a buscarlos a África para ponerlos a trabajar en sus plantaciones en el Nuevo Mundo. Por millones. A la fuerza.
Entre 12 y 14 millones de personas fueron trasladadas a la fuerza a América y esclavizadas en las plantaciones y en las minas. La mayor diáspora de la historia moderna. Casi dos millones perecieron en el trayecto. Sus propietarios podían ser dueños de haciendas, pequeños cultivadores, bodegueros y tenderos, gente que las usaba para el servicio doméstico, personas que las compraban para “darlas a ganar”........
