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Revelado: Netanyahu recibió una advertencia explícita días antes del 7 de octubre. No informó a los jefes de seguridad de Israel

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11.09.2026

En septiembre de 2023, el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, llamó a Netanyahu para transmitirle una severa advertencia. Netanyahu no hizo nada. Una extensa investigación, realizada para un nuevo libro, revela los fallos del primer ministro en torno al 7 de octubre. Netanyahu: «Es una mentira absoluta».

Eran los últimos días de septiembre de 2023. Los atentados terroristas [sic] inflamaban Cisjordania, multitudes de gazatíes protestaban regularmente junto a la valla fronteriza y el país se tambaleaba por el conflicto interno en torno a las leyes del golpe judicial. Cualquiera que observara los acontecimientos con lucidez podía percibir que una escalada acechaba a la vuelta de cada esquina.

El presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed —conocido como MBZ—, estaba especialmente preocupado. «Me hablaba a menudo de esto en los meses previos a la guerra», relata el presidente Isaac Herzog, que mantiene relaciones amistosas con bin Zayed. «Transmitía constantemente mensajes de que había que desactivar la situación. Incluso envió a Israel a un emisario especial que se reunió con el primer ministro. El emir parecía presentir que la región estaba al borde de la explosión».

Bin Zayed también hablaba directamente con el primer ministro Benjamín Netanyahu. Esas conversaciones seguían un procedimiento habitual: un representante de la embajada emiratí acudía a la oficina del primer ministro con un dispositivo telefónico especial que garantizaba la confidencialidad de la llamada.

Pero esta vez la llamada iniciada por bin Zayed fue inusual. Una semana y media antes del 7 de octubre de 2023, el dirigente emiratí llamó a Netanyahu desde el Palacio Presidencial de Abu Dabi y habló con él durante 45 minutos.

En esa conversación, bin Zayed advirtió que el líder de Hamás en Gaza, Yahya Sinwar, estaba preparando una gran operación contra Israel. Bin Zayed expresó su preocupación por que el acontecimiento en cuestión no solo provocara un derramamiento de sangre, sino que también desestabilizara toda la región y socavara los Acuerdos de Abraham.

Tres fuentes extranjeras de alto nivel conocen el contenido de la conversación, cuya existencia se revela aquí por primera vez. Su divulgación es el resultado de una extensa investigación basada en decenas de fuentes en Israel y en todo el mundo, incluidos funcionarios de muy alto rango, además de grabaciones, documentos internos y correspondencia. La investigación se realizó para el nuevo libro «Hostages: 843 Days of Abandonment» («Rehenes: 843 días de abandono», Kinneret Zmora Publishing, en hebreo), de los autores de este artículo.

También estuvo presente durante la llamada un asesor cercano de bin Zayed, un palestino que había emigrado años antes de Gaza a Abu Dabi y mantenía fuertes vínculos en la Franja [quizá Mohamed Dahlan, NdT]. Según el asesor, el dirigente emiratí insistió ante Netanyahu en la necesidad de prepararse para la amenaza.

«El emir explicó que, según su evaluación, Sinwar se estaba preparando para un gran acontecimiento», dice el asesor. «Le dijo a Netanyahu que Israel debía estar preparado. Al mismo tiempo, recomendó intentar encontrar una solución económica para la Franja y calmar Cisjordania para evitar una escalada».

Bin Zayed instó a Netanyahu a tomarse en serio la situación. Para su sorpresa, sin embargo, el primer ministro reaccionó con relativa calma. Netanyahu dijo que, según su evaluación, Hamás pretendía actuar en la zona de Cisjordania y tranquilizó a bin Zayed asegurándole que Israel estaba preparado para cualquier escenario.

Más tarde, el dirigente emiratí relataría la conversación que mantuvo con Netanyahu y la advertencia que también transmitió al director de la CIA, William J. Burns. Bin Zayed compartió con Burns la sensación que había intentado transmitir a Netanyahu de que «algo allí está a punto de estallar», y le dijo que el primer ministro israelí creía que la zona realmente volátil era Cisjordania.

«El emir esperaba que, pese a su respuesta reservada, Netanyahu se tomara el mensaje en serio y actuara», dice el asesor. Ninguno de ellos imaginó que el primer ministro escucharía el mensaje pero no informaría a los jefes del aparato de defensa. El jefe del Shin Bet, el jefe del Mossad, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel: ninguno conocía la advertencia de bin Zayed.

Para entender de dónde procedía aquella advertencia inusual, y por qué precisamente a través del presidente de los Emiratos, hay que retroceder a lo ocurrido entre bastidores en los meses anteriores. Durante esos meses, con el conocimiento y la aprobación de Netanyahu, Israel mantuvo conversaciones con Hamás sobre una «hudna», una tregua temporal destinada a promover un acuerdo a largo plazo en la Franja de Gaza.

Los contactos comenzaron en secreto a principios de 2023, coincidiendo con la llegada al poder del gobierno de extrema derecha de Netanyahu. Sinwar encargó la misión a Ghazi Hamad, miembro del buró político de Hamás. Hamad habla hebreo con fluidez y participó en los contactos secretos para la liberación del soldado secuestrado Gilad Shalit. Al mismo tiempo, se incorporó a un alto funcionario de Fatah, también hebreoparlante. A este funcionario, al que aquí llamaremos «Ojos de Carbón» —seudónimo utilizado por prudencia—, se le conoce como una figura fiable, aceptable tanto para Hamás como para el Shin Bet. Su función era transmitir mensajes entre las partes para que no pareciera que existía un contacto directo entre Hamás e Israel.

En la práctica, aquellas conversaciones eran prácticamente directas. Ghazi Hamad y Ojos de Carbón se sentaban en la casa de Nasser Sarraj en Gaza, quien anteriormente había sido subdirector del Ministerio de Asuntos Civiles de la Autoridad Palestina. En el lado israelí de la línea estaba el funcionario del Shin Bet responsable de los rehenes y desaparecidos. Como los disturbios en Gaza también podían perjudicar a Egipto, gran parte de las discusiones se basaba en acuerdos alcanzados previamente entre Jerusalén y El Cairo. Sin embargo, «todo este canal directo se ocultó a los egipcios, por temor a que se sintieran ofendidos al ser excluidos», afirma uno de los miembros del equipo del Shin Bet implicados en la preparación de las conversaciones, «y por eso se convirtió en un canal personal cultivado por Netanyahu».

Las conversaciones se centraron al principio en un levantamiento gradual del bloqueo de Gaza y en aumentar los envíos de alimentos y materias primas que entraban en la Franja. También se planteó una nueva idea: establecer zonas comerciales a lo largo de las fronteras de la Franja con Israel y Egipto, que ofrecerían miles de empleos a gazatíes desempleados. Los egipcios también estaban dispuestos a permitir un «paso seguro» a los habitantes de la Franja de camino al aeropuerto de Sharm el-Sheij, lo que les daría una apertura al mundo. También se propuso suministrar gas natural a la Franja desde el yacimiento Gaza Marine, descubierto en 2000 frente a la costa del enclave. La propuesta se denominó «G 4 G», Gas for Gaza («Gas para Gaza»).

El ambiente era tan optimista que Ojos de Carbón, de Fatah, informaba repetidamente de que un acuerdo con Israel estaba más cerca que nunca y de que ambas partes consideraban las propuestas «opciones viables». Un funcionario de Hamás cuenta que él informaba a sus compañeros: «Está sucediendo».

En el verano de 2023 parecía que todas las cuestiones económicas estaban resueltas y que solo quedaba en la agenda el asunto más sensible: la liberación de los israelíes detenidos y la devolución de los cuerpos de soldados retenidos en la Franja. A cambio del regreso de Avera Mengistu y Hisham al-Sayed, y de los cuerpos de Hadar Goldin y Oron Shaul, Sinwar exigió inicialmente la liberación de 500 presos de Hamás. Después aceptó reducir la cifra a 250 y, tras duras negociaciones, consintió en que fueran solo 50. El Shin Bet se inclinaba por aceptar la liberación de 30 presos, incluidos 20 que cumplían cadena perpetua, de una lista considerada «aceptable» para Israel, a cambio del regreso de los cuatro israelíes.

El ambiente era tan optimista que Ojos de Carbón seguía informando de que un acuerdo con Israel estaba más cerca que nunca y de que ambas partes consideraban las propuestas «opciones viables». Uno de los funcionarios de Hamás implicados en las iniciativas de acuerdo testifica que «salía entusiasmado cada vez e informaba a sus colegas: “Está sucediendo”».

Una fuente de seguridad israelí implicada en la preparación de las conversaciones confirma que «a finales de agosto de 2023, Netanyahu había aprobado la liberación de 30 presos, incluidos 20 que cumplían cadena perpetua, que serían elegidos por el Shin Bet». Según él, «lo único que se necesitaba en esta etapa era la aprobación del comité ministerial para rehenes y desaparecidos, cuyo consentimiento es necesario para liberar presos, especialmente los que cumplen cadena perpetua».

Sin embargo, Netanyahu aplazó repetidamente la convocatoria del comité. Quizá lo hizo por miedo a alcanzar un acuerdo con Hamás, o quizá por temor a la reacción de sus socios extremistas en el nuevo gobierno. A los representantes del Shin Bet que gestionaban el canal con Hamás les decía que temía que la historia se filtrara a los medios. «Y así se quedaba atascado semana tras semana», describe la fuente.

Cuando Sinwar empezó a mostrar señales de descontento por la falta de avances, Ghazi Hamad y Ojos de Carbón intentaron tranquilizarlo explicándole que la razón del retraso era la preocupación de Netanyahu por la gran agitación que se vivía entonces en Israel: el avance de la reforma judicial y la enorme protesta pública que estalló a raíz de........

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