Muertes lentas en la ciudad
Primero le arrancaron la espalda, luego los muslos, después todo el cuerpo hasta que lo desaparecieron. Así murió aquel primer banco en el parque bayamés Armando Mestre, que antaño fue orgullo de la Ciudad Monumento.
Así, lentamente, en ese propio lugar, parecen fenecer otros «hermanos», que hoy lucen mutilados, heridos, rotos.
Me quedo mirando esos espacios vacíos y no termino de entender quién se lleva un banco entero, ni para qué, ni cómo es posible que nadie, absolutamente nadie, haya visto tales despojos.
Me quedo pensando también en que no resulta un hecho aislado ni mucho menos casual. Es la manifestación de un fenómeno que ha ido creciendo en silencio y que, como una plaga no contenida, se ha extendido a otros rincones de mi ciudad y mi país.
Hace unos días, al visitar la clínica de especialidades médicas de Granma, actual centro ambulatorio del hospital Carlos Manuel de Céspedes —que la mayoría llama........
