De Steck Hall a nuestros días
Cada vez que desde la Casa Blanca se ciernen nuevas amenazas contra nuestro país, vuelvo al discurso que José Martí pronunció el 24 de enero de 1889 en Steck Hall, Nueva York. Lo hago como una necesidad de reafirmar principios en medio de un escenario de presión constante que amerita definiciones. Martí comprendió que el mayor peligro para la nación cubana no siempre vendría desde fuera, sino también de las fisuras internas que pudieran abrirse en momentos de adversidad.
Aquel día, Martí habló de la unidad como una necesidad impostergable. Hoy, cuando arrecian las sanciones, los discursos hostiles y las amenazas, esa enseñanza cobra una vigencia particular. La historia demuestra que cada embestida del imperialismo........
