Davos, el Gran Dictador y los pingüinos de Groenlandia
En el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó, sin empaque, ante todo el mundo, que era un dictador, nada más y nada menos que del sentido común. A confesión de partes…
«Me dicen dictador. Está bien. A veces se necesita un dictador. Yo soy un dictador del sentido común», dijo.
No se trató de uno de sus habituales chistes de mal gusto. EE. UU., durante décadas, se presentó ante la humanidad como garante de la democracia liberal, pero la frase del mandatario en Davos significó una ruptura del discurso, el fin de la simulación.
En su disertación en el Foro Económico Mundial, con tono de perdonavidas, Trump no dejó país sin amenazar ni doblez que empoderar, recorrió todos los rescoldos de sus habituales diatribas, en una exhibición de gestos típica de un mal actor de filmes silentes.
Al referirse a Groenlandia –como «un pedazo de hielo»–, pareció confundirla con Islandia, una nación insular nórdica. ¿Cómo pueden sorprendernos personas que creen que hay pingüinos en Groenlandia?
Utilizando un estilo cercano al Darth Vader de la Guerra de las Galaxias, se comprometió a no utilizar la fuerza para apoderarse de Groenlandia, lo que generó cierto alivio; pero el tono burlón de su intervención, cuando se refirió a la preocupación de los líderes europeos por la salud de la otan, les dejó con una desazón mal disimulada.
En Davos, Trump reiteró afirmaciones falsas verificadas por varios diarios occidentales, entre ellos, Deutsche Welle. Dijo, por ejemplo, que China «no tiene parques eólicos»,........
