La diferencia no debería ser un acto de heroísmo
En estos tiempos, cuando el término inclusión forma parte de tantas conversaciones, resulta inconcebible que todavía existan países en los que sea necesario establecer leyes que obliguen a las empresas a contratar a personas con cualidades distintas. A lo largo de mi trayectoria profesional teniendo cualidades distintas, me he encontrado con personas para quienes el hecho que alguien como yo tenga un trabajo es casi un acto de heroísmo.
Particularmente, y por dedicarme a la consultoría empresarial en materia de inclusión laboral, considero que tener un empleo no debería ser visto como un acto extraordinario ni como un logro excepcional. Debería entenderse, sencillamente, como un derecho humano. Lo verdaderamente extraordinario sería que, como sociedad, pudiéramos transformarnos hasta el punto de normalizar la diferencia; entender que lo distinto no tiene por qué generar miedo, sino curiosidad, oportunidades y motivación, siempre desde una mirada respetuosa y
En muchas ocasiones me he encontrado con personas que, al saber que tengo una cualidad distinta, me preguntan sorprendidas: “¿Te gusta trabajar?”. Y mi respuesta........
