Geografía o historia: el pudridero
Geografía o historia: el pudridero
La acción de escribir un artículo dedicado a analizar la actualidad política supone el deseo de establecer una cierta lógica en la realidad, reducir algunas variables a una línea común: hacer comprensible lo que (nos) sucede. Vano intento, a veces. La dispersión es de tal magnitud que esa es la única razonable actualidad a constatar. Y ese es uno de los principales problemas de la democracia: se vuelve ilegible, esencialmente desordenada, prisionera de deseos y presunciones fácilmente convertibles en odios y nostalgias. Así esta semana, en la que parece que hasta el fútbol se vuelve borroso: la alternativa de defender un VAR para la política también se revela ficción dudosa. Nos queda estar en la luna: de ahí el apasionamiento por el viaje sideral y sus circunstancias. Pero aquí abajo la cosa está más que confusa.
El gran sociólogo Bourdieu -¡regresemos a algunos clásicos, por favor!- estableció que el “no sabe/no contesta” en las encuestas y las abstenciones, lejos de expresar siempre desinterés o ignorancia, pueden revelar que en la esfera pública hay segmentos, a veces muy grandes, que no alcanzan a expresarse en la común razón y lenguaje que estabiliza a las sociedades; aunque sepan, aunque comprendan. Me atrevo a añadir que, a veces, eso mismo puede derivar hacia un voto-castigo al que dé igual lo que haga el instrumento de su venganza: inasequible a lo concreto, basta con enfadar a una mayoría o/y a los percibidos como élite. Así, no es que el actual aislacionista o votante de extrema derecha sea necesariamente inculto -burdo error en el que caen sin parar las gentes progresistas, altivas y soberbias-, sino que usa un lenguaje impreciso pero eficaz para expresar sus miedos y disgustos, aunque deba apartarlo del mecanismo racional y solidario del habla común, como el que propugnara el llorado Habermas. Están en otra cosa. Y buena parte del conservadurismo clásico y las izquierdas no se enteran.
La gravedad del asunto es mayor desde que esa tendencia, muy preocupante, se dinamiza hasta el paroxismo con Trump, Netanyahu y sus cruzados. Han convertido el mundo en un mosaico de........
