Sé feliz
Cuando era pequeña había un libro llamado No hay tiempo para aburrirse, lleno de actividades y manualidades, más amable que el actual Destroza tu propio diario. Ambos proponían algo sencillo: hacer cada día una página creativa y entretenerse.
Hoy ya no puedo hacerlo. Mis manos no me lo permiten. Sin embargo, me sorprende cómo la tecnología, Internet y las redes sociales, tan criticadas, me están regalando un verano distinto, pero pleno. Mi pódcast Independencia sobre ruedas y esta ventana en el periódico me permiten reivindicar lo que quiero desde otra trinchera con lo que puedo.
Quizás por ser adulta veo la vida con otros........
