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Ya hay quien le escriba a las jacarandas

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07.07.2026

Un trabajador de Parques y Jardines, regando en la Glorieta. / Áxel Álvarez

En estos días pasados se ha hecho pública la adjudicación del contrato de mantenimiento de zonas verdes por un valor total de 30,34 millones de euros por parte del Ayuntamiento de Elche a favor de una empresa privada, lo cual puede parecer una inocente decisión municipal, pero si uno rasca un poco la tierra en la que se ha sembrado descubre que debajo no hay abono, sino ideología. ¿Debe prestar estos servicios directamente la Administración como venía haciéndolo tradicionalmente en Elche o debe hacerlo una empresa privada mediante un contrato público? Y aquí conviene desmontar uno de los grandes mitos de la política municipal, pues externalizar un servicio no es solo una decisión técnica, es antes que nada una opción política que responde a una determinada concepción de cómo debe organizarse la Administración.

Hay quien considera que la iniciativa privada es más eficiente y flexible para prestar determinados servicios públicos; otros defienden que la gestión directa garantiza un mayor control público, mejores condiciones laborales y una prestación más alineada con el interés general. Ambas posiciones son perfectamente legítimas en una democracia, lo que ya resulta más complicado es sostener que la decisión carece de carga ideológica, pues ello sería como afirmar que elegir entre paella y arroz con costra responde exclusivamente a criterios científicos culinarios.

La ideología no convierte automáticamente una decisión en buena o mala, simplemente explica desde qué modelo de Administración se toman determinadas decisiones y, una vez aceptado esto, empieza el verdadero espectáculo, porque la adjudicación de este contrato ha venido acompañada de un fenómeno paranormal, de esos de los de Cuarto Milenio, el silencio por parte de los agentes sociales, un silencio tan profundo que uno llega a preguntarse si los comunicados de prensa los ha hecho Harpo Marx, ¡Moc! Hubo un tiempo en que cualquier anuncio de externalización provocaba un despliegue reivindicativo digno de una final de Champions: asambleas, concentraciones, pancartas, silbatos, notas de prensa, advertencias sobre el futuro del empleo público, parecía que la........

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