El olvido y la memoria: de la nostalgia estéril al recuerdo útil (2/4)
La destrucció gratuïta i violenta de l’espai urbà és conseqüència de la incultura, la insensibilitat i l’envaniment dels que ens malgovernen: arrasament del Jardí del 9 d’octubre, fet en temps de l’alcalde Ramon Pastor. / A. Agulló
Y el preámbulo antropológico y literario de la semana pasada viene a cuento de plantear cuáles pueden ser las razones últimas que tiene nuestra cultura y nuestra época para promover la permanencia del patrimonio arquitectónico y urbanístico, para su defensa y para buscar las actuaciones que permitan mantenerlo en pie y con un uso adecuado, como permanencia del pasado y legado para el porvenir. ¿Qué nos mueve a ello a quienes llevamos décadas en estas lides? ¿Qué mueve a los políticos, a los periodistas, a los legisladores, a los creadores de opinión pública, a los manipuladores de decisión de voto para que una cierta arquitectura haya sido en los últimos tiempos un caballo de batalla que puede hacer quedar bien o mal, subir o bajar, ganar o perder en la opinión de los ciudadanos? ¿A todos nos mueven las mismas razones? ¿Se ha convertido la protección de la arquitectura - al menos, teóricamente- en un valor universal e inmutable como se pretende que sean los derechos del hombre, los principios democráticos o la defensa de la infancia? ¿No se trata de una postura más o menos farisaica que, como en los otros temas mencionados, oculta otra realidad, la de la continua especulación y la destrucción sistemática de las ciudades y los edificios? ¿No estamos ante un aspecto más del proceso de cretinización que vive nuestra rica y obesa sociedad postindustrial y multicapitalista en unos años en los que, además, el «usar y tirar» alcanza a todos los productos y actividades humanas, desde los pañuelos y los envases hasta la informática, los periódicos, los libros, los conocimientos e, incluso, las relaciones entre las personas, y, por supuesto, a la arquitectura y al urbanismo, convertidos, por otra parte, en campo de lucha ideológico y político?
Pero es este despilfarro constante de nuestros recursos........
