Hay que descubrirse
Un grupo de migrantes tras su llegada a Canarias en patera. / Antonio Sempere - Europa Press
La madre falleció en el parto y la costumbre en la recóndita aldea de Fiaso, un lugar de Ghana en el quinto pino, consistía en que el recién nacido fuera ahogado. Su padre lo rescató en tiempo de descuento. El sitio se encontraba lo suficientemente alejado de todo como para que los críos no pudieran ni ir ni recibir pildorazos escolares por lo que, conforme crecían, cuidaban animales, si querían comer pescado se lanzaban al río, armaban sus propios juguetes y se introducían en la jungla a buscar plantas para curar enfermedades de los habitantes del área, en su caso alentado por el progenitor convertido en chamán del contorno. Al terminar la faena, cómo no jugaban al fútbol. Durante........
