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Una oportunidad perdida

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13.03.2026

La actriz Susan Sarandon recoge el Goya internacional en la 40º edición de los Premios Goya, en el Auditori del Centre de Convencions Internacionals, a 28 de febrero de 2026, en Barcelona, Cataluña (España). Los galardones son otorgados de manera anual por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (AACCE) con el objetivo de premiar a los mejores profesionales en cada una de las distintas especialidades tanto técnicas como creativas del cine español. 28 FEBRERO 2026 David Zorrakino / Europa Press 28/02/2026. Susan Sarandon;David Zorrakino; / David Zorrakino / Europa Press

Dos semanas después de la Gala de los Goya nos seguimos preguntando por qué no se produjo un instante que hubiese sido mágico, el del encuentro de Susan Sarandon y la que fue su actriz de doblaje en castellano durante décadas, María Luisa Solá. Máxime cuando la segunda estaba presente en el Centro de Convenciones de Barcelona, en primera fila, en un lugar preferente para que disfrutase de la gala en su silla de ruedas.

La explicación sobrevino días después, cuando Tinet Rubira, cuando el codirector y coproductor ejecutivo de la ceremonia, Tinet Rubira, aclaró en el programa ‘Cafè d’idees’ que presenta Gemma Nierga en La 2Cat, que la razón fue estrictamente una cuestión de tiempos dentro del guion del evento.

‌Quien fuese en sus tiempos de juventud presentador del magacín más gamberro de nuestra televisión, ‘Plàstic’, explicó cómo provocar un encuentro real entre ambas habría obligado a detener la ceremonia y dedicar varios minutos para que ocurriera algo significativo. Lo que habría supuesto romper el ritmo de la retransmisión televisiva. Algo incompatible, alegó, con el formato previsto por la gala.

Aceptamos su decisión, pero no la compartimos. Lo mejor de las galas estriba en los chispazos de emoción que provocan. En lo que se sale del encorsetamiento, que es a fin de cuentas lo que se recuerda siempre. En este sentido, la intervención de Victoria Abril, tan auténtica, tan incontenible, ‘despertó’ a quienes a la una de la madrugada ya andaban medio dormidos en el sofá.

Una decisión de producción birló a los espectadores de un momento que hubiese sido más que emocionante, el de ese encuentro que no tuvo lugar entre Sarandon y Solá delante de las cámaras. ¿Hubiese sido más propio de un talk show que de una gala? Qué importa. Habría sido televisión químicamente pura.

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