La emancipación de Europa
Los países de Occidente deben agradecer sin duda alguna su boyante desarrollo actual a la determinación de Franklin D. Roosevelt, quien, siendo presidente de los Estados Unidos y tras sufrir su país el inicuo ataque por sorpresa a la base militar de Pearl Harbour, en Hawai, el 8 de diciembre de 1941, declaró la guerra a Japón y, poco después, a las demás potencias del Eje, Alemania e Italia. La Segunda Guerra Mundial, que las democracias europeas hubieran perdido seguramente de no haber mediado la intervención norteamericana, creó una ligazón trasatlántica de hondo calado. Surgió poco después la OTAN para agrupar a los países democráticos de Occidente frente al totalitarismo y surgió un escenario global bipolar en que las dos potencias triunfantes frente a Hitler se disputaron poder e influencia.
Europa contrajo así una deuda impagable con los Estados Unidos, ya que la joven potencia rescató a los europeos de las garras del nazismo y el fascismo (aunque España, lamentablemente, quedó fuera de aquella alianza por ser una dictadura militar, que los aliados no quisieron derrocar para no correr riesgos frente a un comunismo que pugnaba voraz por engullir a Europa). En razón de estos hechos, la relación trasatlántica ha sido siempre una referencia respetable que tanto los Estados Unidos como Europa —que ha ido formando la UE en estos años— han preservado sin incidentes graves. El Reino Unido, que ha entrado y ha salido de la UE, ha mantenido demás un "relación especial" con Washington al haber sido la principal potencia colonizadora de América del Norte y tras haberse creado la Commonwealth, organización voluntaria de 56 países independientes, mayoritariamente excolonias........
