Si todo se tuerce en Ormuz
Es posible –y ojalá que fuera así– que la guerra en el golfo Pérsico termine muy pronto. Y que, una vez que se acabe, el estrecho de Ormuz se reabra de inmediato. Y que los mercados de hidrocarburos y de fertilizantes se normalicen en cuestión de unas pocas semanas. Y, en consecuencia, es posible que las secuelas económicas de la guerra –que ya son patentes– sean de corta duración, poco más que un bache rápidamente superado. Crucemos los dedos.
