María José Hernández
Lo tengo sobre el piano del salón, que tocaban mis hermanos y ahora mis sobrinos cuando les da por ahí. Un caballito de metal bañado en oro, antigua fíbula celta, que los guerreros, celtas, numantinos y romanos, usaban para sujetar el carcaj u otros elementos bélicos. Se ha convertido en el símbolo soriano.
