Más allá de las cifras: el verdadero reto del turismo peruano
Recientemente, el Instituto Peruano de Economía (IPE), estimó que Perú recuperaría los niveles de turistas extranjeros previos a la pandemia recién hacia el 2031. Esta información generó una evidente preocupación en distintos sectores vinculados al turismo. El informe aportó evidencia valiosa sobre los desafíos que enfrenta una actividad que genera empleo, dinamiza economías regionales y contribuye al desarrollo de numerosas comunidades del país.
Al respecto y luego de más de dos décadas observando la evolución del sector turístico peruano, tengo la impresión de que seguimos discutiendo los síntomas cuando deberíamos concentrarnos en las causas. El número de turistas que llegan al país es un indicador para tomar en cuenta, pero no necesariamente explica los problemas estructurales que limitan la competitividad de nuestros destinos. La discusión no debería centrarse únicamente en cuándo recuperaremos las cifras de 2019, sino en qué debemos hacer para construir un turismo más sólido, resiliente y sostenible en los próximos años.
Durante décadas hemos asociado el éxito turístico con el incremento del número de visitantes. Cada año celebrábamos récords de llegadas internacionales, mayores ingresos y un creciente reconocimiento global de nuestros principales atractivos. Esa visión permitió impulsar el desarrollo del sector y posicionar al país como uno de los destinos más atractivos de América Latina. Sin embargo, la pandemia nos dejó una lección importante: el crecimiento en el número de turistas no siempre refleja la fortaleza de un destino.
Antes de 2020 ya existían desafíos estructurales que limitaban la competitividad turística del país. La concentración de visitantes en pocos destinos, la limitada diversificación de productos, las brechas de infraestructura, las dificultades de conectividad y la escasa articulación entre distintos niveles de gobierno eran temas recurrentes en las discusiones del........
