De noche, el Perú trabaja
La clase política peruana lleva quince años ofreciendo lo que casi nadie pidió. El debate gira en torno a una nueva Constitución que la izquierda de Roberto Sánchez promueve como bandera, mientras la ciudadanía tiene una agenda completamente distinta. No es un malentendido. Es una desconexión estructural entre quienes gobiernan y quienes trabajan. Tiene un costo que ya se siente. Los datos lo confirman, aunque nadie quiera escucharlos. Según una encuesta reciente de Datum publicada por Lampadia, el 78 % de los peruanos valora positivamente la inversión privada. Es así que, para tres de cada cuatro, la empresa es la mayor fuente de empleo real en el país. Los males que la gente señala no son el mercado ni el modelo económico: son la corrupción de los funcionarios, la ineficiencia del Estado y el mal desempeño de los políticos. Ese es el diagnóstico ciudadano: claro, consistente y sistemáticamente ignorado. ¿De dónde viene esta fractura? Desde 2011, la oferta política peruana........
