Modelo chino de partido único en Nicaragua
En Nicaragua, la deriva autoritaria de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha alcanzado un nuevo nivel. Tras declarar que “no volverán a haber elecciones”, ahora promueven una reforma constitucional que extiende el mandato presidencial a siete años renovables, blindando jurídicamente la exclusión de toda oposición. Este giro confirma la intención de perpetuarse en el poder bajo un esquema de partido único, inspirado en el modelo chino instaurado en 1949 en el país asiático, y proyecta un pésimo precedente para futuros regímenes autoritarios en América Latina. La fórmula sepulta la competencia electoral e institucionaliza la tiranía como horizonte político.
En América Latina, la mirada hacia Nicaragua suele centrarse en la represión interna y en la profunda alianza con Rusia de Putin. Sin embargo, China de Xi Jinping emergió como un actor clave en la supervivencia del régimen de Daniel Ortega —también de su esposa Rosa Murillo— y este hecho ha sido minimizado y hasta invisibilizado en gran parte de los análisis geopolíticos y la prensa mundial. La complicidad de Pekín con Managua no es menor: se trata de un soporte económico, diplomático, militar y hasta de sistemas de inteligencia que fortalece a una dictadura que, de otro modo, estaría mucho más debilitada o habría terminado hace buen tiempo.
En este contexto, resulta clave observar cómo la presencia económica china se ha expandido aceleradamente dentro del país. La creciente influencia económica de China en Nicaragua se ha convertido en un pilar silencioso del autoritarismo de Daniel Ortega. En los últimos cuatro años, la deuda y las importaciones desde China se han disparado, mientras más de 400 comercios chinos asfixian al comercio local y consolidan una presencia de negocios dominantes. Paralelamente, empresas mineras........
