Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio
Como se sabe, la poesía fue inicialmente oral. Si se recogía por escrito era para memorizarla y recitarla en público. Todo se leía en voz alta. Fue San Agustín en el siglo IV quien leyó por primera vez en voz baja, sin mover los labios. Lentamente la poesía pasó a leerse en silencio o a decirse de boca a oreja. Pero siempre vuelve a la oralidad, los poetas que saben recitar son los favoritos del público como por ejemplo César Calvo entre nosotros. Pero la poesía no es privilegio de unos cuantos iluminados, el pueblo mismo, de forma anónima en la mayor parte de los casos, inventa versos que muchos repiten, si bien algunos se pierden porque responden a situaciones muy concretas que dejan de tener importancia, hay otros que duran y que se repiten de generación en generación:
Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio, contigo porque me matas, sin ti porque me muero. --- La pena y lo que es pena, todo es pena para mí, ayer penaba por verte, hoy peno porque te vi.
En los poemas populares me mezcla el sabor de la vida, con las situaciones insólitas, pero verosímiles. Como esta copla de Piura: Señora Petronila, mire a su hija Carmela, no sé lo que le pasa ni lo que le sucede: ni quiere que me vaya ni quiere que me quede.
Heptasílabos que son de maravilla, que cualquier poeta célebre le gustaría firmar. A veces, asumen un carácter extraño que daría envidia a los surrealistas, como estos versos que por excepción sí tienen autor, Lucio Pérez: Allá arriba en ese cerro están las ánimas benditas y no bajan a tomar agua porque no tienen zapatos.
O estas otras: Debajo de la luna llena Hay una montaña de oro. Corren muchos y yo corro, el metal es mi condena. --- Bien veo que estás triste Juan Carrillo y en verdad me conmueve tu tristeza, tómate hermano un vaso de cerveza, en la mejor cantina de Trujillo. --- Allá lejos está la luna de Paita, debajo de tu ventana te veo, quiero besarte mucho, bien lo creo, mientras tu madre nos aguaita y aguaita.
En el Perú son famosas las cumananas que viniendo de Cumaná, Venezuela, con las tropas de Sucre, se han aposentado en Morropón, Chulucanas, Reque, Ferreñafe. Son cuartetas que se recitan de memoria y admiten el contrapunto. También son célebres las coplas de Cajamarca y de Ayacucho.
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