El eterno retorno de la planificación estratégica
Nuestra costumbre política es profundamente costosa y muchos la celebran: cada nuevo gobierno cree haber descubierto el país. Cambian ministros, cambian logos, cambian eslóganes, cambian prioridades. Y, como parte del ritual, también cambian planes, proyectos y estrategias. El problema es que el país no empieza de cero cada cinco años. No obstante, el Estado peruano —liderado por quienes elegimos— actúa como si así fuera. Es ahí cuando comienza una de nuestras tragedias institucionales más persistentes: la incapacidad de sostener una verdadera planificación........
