El bufadero no se negocia
A pocos kilómetros de los despachos del Poder Central, en San Bartolo, una excavadora con martillo hidráulico golpeó intensamente las rocas del Cerro La Cruz-El Bufadero. Las imágenes aéreas son elocuentes y exponen maquinaria pesada, roca fragmentada, mangueras azules tendidas sobre el acantilado y, a pocos metros, el oleaje rompiendo contra el roquerío. Se trata de una intervención deliberada del hombre sobre un promontorio que el mar lleva siglos moldeando. El bufadero es una maravilla natural. El oleaje empuja agua a presión por grietas y cavidades de la roca, y esta la expulsa en chorros espectaculares. Pero su valor no es solo paisajístico. Los informes técnicos de las últimas semanas indican que los roqueríos de las bahías norte y sur de San Bartolo y su mar adyacente siguen siendo refugio de nutrias, tortugas, pelícanos, pingüinos, piqueros y otras aves marinas. La nutria marina, por si fuera poco, es una especie amenazada. Para estos animales, un........
