Cómo la izquierda benefició a los ricos. Por Álvaro Vergara
El trasfondo de la reforma está lejos de ser solo fiscal. Se trata de crear las condiciones adecuadas para invertir con tranquilidad. ¿Quién va a querer apostar su dinero en un país donde parte de la oposición amenaza, cada vez que puede, las garantías de certeza jurídica? ¿No es mejor tener la plata en Miami o en Paraguay si la minuta para rechazarla va en contra de quienes deberían estar invirtiendo acá?
Parte de la izquierda ya definió la minuta para rechazar y desacreditar la ley miscelánea impulsada por el gobierno. En su opinión, el proyecto iría en beneficio del 1% más rico del país.
Algunos han sostenido que la rebaja al impuesto corporativo, del 27% al 23%, junto con la eliminación de las contribuciones para la primera vivienda, sería un regalo hacia las clases pudientes. Y si se añade la otra parte del relato (que se decidió traspasar el costo de los combustibles a la gente por mezquindad), es posible configurar la imagen que buscan proyectar del Ejecutivo: una administración que favorece a los ricos y perjudica a los pobres.
Este discurso, no obstante, contiene una paradoja que sus promotores prefieren, solo por simple casualidad, ignorar. Muchos de quienes denuncian beneficios para los ricos hicieron algo más dañino: perjudicaron, con sus actos de desestabilización, a los sectores vulnerables al crear las condiciones para que los más acomodados sacaran su dinero del país. Porque una cosa es el discurso de la nueva lucha de clases y otra, muy distinta, son las consecuencias concretas que producen los actos.
La validación de la violencia, el respaldo al proyecto de la Convención, la incertidumbre jurídica del cambio constitucional, el cóctel de........
