Orbán cae en el olvido
18 de abril 2026 - 03:08
Cae Orbán y hay reacción política nacional. Nuñez Feijóo dice que Sánchez es el Orbán del sur. Y Juan Manuel Moreno que ha ganado la democracia y la moderación. No es sarcasmo ni hipocresía; es olvido. Orbán ha estado casi ¡20 años! en el grupo del Partido Popular Europeo y ahora lo desconocen. Y cuando entró ya era un ultraconservador. Guardo un cartel del Fidesz de las primeras elecciones de Hungría en 1990, con fotos de dos besos en la boca. Arriba, uno de esos apretados que se daban los jefes comunistas, entre Breznev, presidente de la URSS hasta 1982, y Honecker, presidente de la RDA hasta tres semanas antes de la caída del Muro de Berlín en 1989. Abajo, un beso idílico de jóvenes monísimos. En medio, un letrero: Aquí tienes tu elección. Con esa idea fueron elegidos diputados en la Asamblea nacional Viktor Orbán y otros 20 compañeros de la Fiatal Demokraták Szövetsége (Alianza de jóvenes demócratas), con el acrónimo Fidesz.
Hace 36 años aquellos universitarios modernos, anticomunistas, antirrusos, miraban a Bruselas, París y Bonn. Habían defendido los derechos humanos contra la moribunda dictadura, con una pureza liberal ambigua. Y tenían un lado idealista: no se podía pertenecer al partido con más de 35 años. (Cuando Orbán se hizo líder en 1993 derogó esa cláusula). Aquel simpático grupo de veinteañeros se volvió reaccionario, prorruso, autoritario, xenófobo e iliberal, con las crisis financiera y de los refugiados, el Brexit, la primera elección de Trump... Acabaron mirando a Moscú o Washington y detestando a Bruselas, como sus pupilos de Vox. Los carteles del Fidesz de estas elecciones han sido contra Ucrania. En uno está Zelenski junto a Péter Magyar como dos delincuentes y el lema Peligrosos. Magyar figura en otro cartel, acompañado por Zelenski y Von der Leyen, con dos lemas: Ellos son el riesgo y Fidesz es la opción segura.
El éxito de la coalición de Magyar ha sido aprovechado por el PPE para presumir de este recién llegado a sus filas. Aquí también. Pero cuando en 2018 el Parlamento Europeo aprobó (por 448 votos a favor, 197 en contra y 48 abstenciones) el Informe de la diputada verde holandesa Judith Sargentini para sancionar a Hungría por violaciones graves de los valores fundamentales, los diputados del PP español votaron en contra o hicieron una moderada abstención.
A pesar del arte y la dicha de olvidar, la ola reaccionaria sigue viva.
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