No se puede
07 de abril 2026 - 03:07
Suele decirse que la política es el arte de lo posible. La frase la acuñó Bismarck. Pero hay quien, en pleno ejercicio de su actividad, parece no haberse enterado. Lo comento por un partido, Podemos, uno de cuyos fundadores es, para más inri, doctor en tales menesteres.
No sé si en la formación morada, y por extensión también en los grupos a la izquierda del PSOE, son conscientes de que en las Cortes no existe –y lo lamento– una mayoría progresista y, por tanto, el Gobierno no puede sacar sus iniciativas adelante si no encuentra apoyo en el otro lado. Es lo que hay, y pese a ello se emperran en presentar propuestas sabiendo que serán rechazadas, como si esto bastara para ganar el favor de la opinión pública, cuando parece claro que no es el caso. Para la derecha, como muestran los resultados de los últimos comicios autonómicos, oponerse a medidas del Ejecutivo para paliar crisis internacionales no tiene apenas coste, como ya ocurrió con la pandemia o la guerra de Ucrania.
Lo de Podemos es, además, irritante para quienes apoyamos una acción de gobierno progresista, porque, en lugar de facilitar, obstruyen. Tienen cuatro diputados y, sin embargo, se empeñan en imponer sus criterios con una estrategia de máximos, legítima pero inútil, que al final no hace sino perjudicar los intereses de la mayoría social a la que dicen defender. No han ganado nunca unas elecciones generales, pero actúan como si hablaran en nombre de todo el pueblo. Critican al PSOE y a Sumar por poco menos que implementar políticas cuasi neoliberales, algo más que discutible, para luego achacarles la responsabilidad de los fracasos de la izquierda en las urnas, como si la ciudadanía se desviviera por una victoria rotunda de sus planteamientos, pero los pérfidos de Sánchez y Díaz lo impidieran.
No digo que lo que proponen no sea bueno e incluso deseable, ni que no anden sobrados de razones, pero la realidad es tozuda. Su discurso es comprado sólo por una minoría y, salvo los resultados espectaculares de 2015 y 2016, no les ha ido bien en los recientes procesos electorales; es más, están de capa caída y corren el riesgo de quedar en la irrelevancia en las próximas convocatorias. Por mucha culpa que le echen al sistema, al capitalismo, a los poderes fácticos o al sursuncorda. Cuando no se puede, no se puede.
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