El camino empieza cuando termina el Camino
MADRID 13 Jul. (OTR/PRESS) -
Soy novato. He terminado hace unos días mi primer Camino de Santiago. Nada que enseñar a los que lo han hecho dos o más veces, y algunos hasta ochenta o cien. Bien aconsejado por Raúl Fernando, mi guía en la distancia. Todo que aprender de ellos. Pero el Camino (este primero mío ha sido el portugués, desde Barcelos), es una iniciación para cada uno. Y creo que cada vez es distinto, nuevo, diferente, absorbente. Recorremos los mismos senderos, entramos en las mismas iglesias, sufrimos el mismo o parecido cansancio, la dureza de tantas "subidiñas" interminables y no pocas bajadas casi en vertical. O eso me lo parecía a mí. Pero el Camino es único, personal. Este primero no será el último. En solitario, pero "in vicario" por ella. Con ella siempre. Y acompañado desde la distancia por los míos. Con el dolor y las lágrimas cuando tocaban. Y han tocado unas cuantas veces. Sanador. Con una sorpresa enorme al llegar a la Plaza del Obradoiro: la presencia de mi hija llegada desde Madrid para compartir ese momento. Y con ocho cartas que me han vuelto a hacer llorar y pensar que hemos construido una familia con buenos cimientos.
Hay momentos para siempre. Hay silencios que no se pueden llenar y que no hay que llenar. Hay mucho tiempo para pensar. Hay paisajes........
